¿Cuál debería ser la política de precios para que se desarrolle el mercado?

Podría decirte lo que consideramos efectivo para el sector productor de energía con biomasa vegetal seca, que es en el cual trabajamos. Se trata de tecnologías con una considerable sensibilidad a la escala productiva.

Los proyectos de mayor escala, 40 MW por ejemplo, pueden competir con los precios de plantas térmicas similares alimentadas con combustibles fósiles. Con lo cual el sistema se beneficia en su estabilidad con una fuente de generación renovable y no intermitente y con la distribución de la producción energética, optimizando el uso de la red. Además, contribuye al cumplimiento de la ley de Energías Renovables y los Acuerdos de Paris, que son obligaciones asumidas por el Estado y los particulares.

Bajando la escala a 15 MW por ejemplo, tenemos un costo de producción mayor por unidad de energía entregada ya que, por ejemplo, se opera casi con la misma cantidad de personal que la planta de 40 MW,  entregando menos de la mitad de la energía.

Por último, las unidades de menos de 5 MW son las de mayores costos operativos por las mismas razones anteriores y, además, porque las tecnologías en este rango son operativamente más caras. Pero aquí tenemos el beneficio grande de aportar energía en puntos vulnerables de la red, donde la capacidad de transporte no se prevé aumentar en los próximos años.

¿Están conversando estos temas con el Gobierno?

En conjunto, el Ministerio de Energía y el de Agricultura con activa participación del Programa PROBIOMASA, han convocado a los actores del sector con el objetivo de aportar ideas para que la próxima convocatoria a proyectos de generación para vender energía a la red tenga una respuesta amplia de los productores de energía, en línea con la amplia disponibilidad de recursos y oportunidades que se verifican en biomasa.

Particularmente se focaliza en disminuir el riesgo que representa para los proyectos el tener que asegurar la disponibilidad de biomasa en condiciones estables de cantidad, calidad y precio durante toda la vida del contrato de provisión de energía. A diferencia de la solar y eólica, que no tienen costo de combustible, y en semejanza con las térmicas fósiles que sí lo tienen  es cambiante e impredecible, la biomasa vegetal debe construir su propia ecuación de precios y actualizaciones que permitan preservar la ecuación económico-financiera de cada proyecto a lo largo de 20 años.

Y además, en reconocer precios diferenciales que compensen los mayores costos de las escalas más pequeñas e incentiven la construcción de plantas en lugares más alejados, como fue referido anteriormente.

¿Qué actores están participando de las mesas sectoriales?

Están participando organizaciones sectoriales como AFOA que representa a los productores forestales, desarrolladores como nosotros, proveedores de tecnología, inversores, consultores de ingeniería especializados, etc.

¿Cuándo es la próxima reunión?

Está acordada la entrega de un documento síntesis de las propuestas para la primera semana de junio.

¿Podrán conseguir una ventanilla directa o normativa que permita presentar proyectos directamente?

Esperemos que las autoridades registren esa conveniencia. Que no va en desmedro de la transparencia y, en cambio, brinda alguna certeza a la hora de desarrollar un proyecto. Los proyectos de biomasa son complejos ya que hay que articular muchas piezas para llegar al todo. Lo cual tiene un costo que en muchos casos sólo puede ser asumido por los desarrolladores en tanto tengan certeza que el proyecto será aceptado, si cumple con los requisitos técnicos y el precio requerido. En este sector no hay grandes players internacionales provenientes de mercados maduros, con aporte de financiamiento y know how. En biomasa la curva de aprendizaje es mucho más empinada y sería conveniente ayudar a suavizarla.

Y en caso de que se lance una licitación específica…¿podrán bajar los precios respecto de las primeras dos rondas?

Es importante ahora empezar a mover la rueda, generar un mercado, producir un aprendizaje colectivo y, luego, en sucesivos llamados se irán bajando los precios de la energía producto de la mayor eficiencia ganada por el sector.

¿Cómo funciona el sector en otros países?

Cada país integra sus fuentes de acuerdo a su propia matriz de recursos. En biomasa se puede destacar hoy el lanzamiento de un programa en China donde la National Energy Administration anunció la inversión de USD 6.000 millones en los próximos tres años. Esto es significativo ya que China fue uno de los países que más creció en solar en los últimos años.

En el Reino Unido hace ya años se implementó un programa de nuevas centrales de biomasa o conversión de las existentes de carbón fósil a biomasa, que llevan la potencia instalada a 4.300 MW y ostentan las plantas más grandes del mundo en biomasa (Port Talbot, 350 MW).

Con una superficie menor a la de la Provincia de Buenos Aires, importan biomasa particularmente de USA y Canadá.

La Toshiba japonesa ha inaugurado su primer planta de biomasa de 50 MW alimentada con residuos vegetales provenientes de la extracción del aceite de palma (importado de Indonesia), previendo instalar otras con la tecnología desarrollada.