Ayer, el Gobierno nacional publicó en Boletín Oficial la Resolución 275-E/2017 (Descargar), la cual anuncia el lanzamiento de una nueva licitación de energías renovables: la Ronda 2.0 del Programa RenovAr.

Tal como prometieron funcionarios del Ministerio de Energía y Minería, se mejoraron las condiciones para proyectos de bioenergías en el Pliego de esta compulsa, con respecto al anterior certamen donde su papel fue marginal. De los 2423,5 MW adjudicados sólo 24 MW correspondieron a estas tecnologías.

Ahora, se licitarán 100 MW para biomasa y 50 WM para biogás, de los cuales 15 MW estarán destinados a rellenos sanitarios -nueva figura no contemplada en la subasta anterior-. Comparando números, en la Ronda 1.0 se había licitado menor potencia para las bioenergías: 65 MW para biomasa y 15 MW para biogás.

Además, la Ronda 2.0 promete un “incentivo por escala” para estos proyectos –detallado en el Anexo 20- que, excluidos las centrales de biogás de rellenos sanitarios, aumenta la tarifa para pequeños emprendimientos.

Con respecto al biogás, se fija un incremento máximo del precio adjudicado de 30 dólares por MWh, expresado en la siguiente fórmula: 30 * (1,5 – potencia adjudicada). Es decir que proyectos de 1,5 MW para arriba ya no percibirán el beneficio pero si lo harán potencias menores. Y sólo emprendimientos de 0,5 MW recibirían el incentivo total.

Para centrales a partir de biomasa, el esquema es similar pero desde potencias de 0,5 MW a 15 MW, con la posibilidad de un aumento máximo en el precio adjudicado de 40 dólares el MWh, mediante la siguiente ecuación: 40 * (15 – potencia adjudicada, resultado que deberá dividirse por 14,5).

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En diálogo con Energía Estratégica, Juan Benassi, socio gerente de la firma AGVE, expresa que estas nuevas características del Pliego “son un incentivo que refleja cierta voluntad de Gobierno nacional” para con el sector, pero opina que “es un tanto limitada”.

Según el especialista en biomasa, la potencia para esa tecnología debería haber sido mayor que 100 MW. En una carta del sector dirigida al Ministerio de Energía y Minería manifestaban que la industria era capaz de ofertar 500 MW en distintos emprendimientos. «Un proyecto de 40 MW ya consume cerca de la mitad del cupo establecido”, argumenta.

Además, Benassi confía que el nicho esperaba un ‘precio máximo’ superior a los 110 dólares por MWh que fijó la cartera que dirige Juan José Aranguren. “Con estas condiciones sólo pueden sobrevivir los proyectos ya consolidados”, observa.

En ese sentido, Germán Di Bella, presidente de Bioeléctrica, empresa que adjudicó dos centrales a partir de biogás en la Ronda 1.0, indica que el precio de 160 dólares por MWh para esta tecnología es bajo.

“No podemos adaptar los emprendimientos con estas tarifas. La única manera de hacerlo es utilizando subproductos de la empresa; pero así como está establecido encuadra bien en proyectos para residuos pero no para cultivos energéticos”, analiza el empresario.

El presidente de Bioeléctrica explica que el precio de 130 dólares por MWh que fijó el Gobierno para biogás a través de rellenos sanitarios es “excelente” porque no requieren del pago del sustrato, a diferencia centrales de bioenergía con cultivo energético o biomasa seca.

Por otro lado, Benassi y Di Bella concuerdan que otro de los factores que debió haber tenido en cuenta el Gobierno para este Pliego es establecer una fórmula móvil para el precio del sustrato con el que fueran a funcionar estas centrales verdes, tal como está fijado hoy con los biocombustibles –biodiesel y bioetanol-.

«La eólica y la solar no tienen costo de combustibles, a diferencia de las bioenergías donde el precio varía y no se puede prever cómo se va a comportar a lo largo de los 20 años de contrato», explica el socio gerente de AGVE.

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El especialista señala que en Uruguay los proyectos de bioenergías cuentan con fórmulas que contemplan altibajos en el valor del sustrato y que sería bueno imitar el modelo dado que en la Argentina hubo fluctuaciones inesperadas, como en el caso del chip de madera que en los últimos 15 años triplicó su costo.

«El Ministerio de Energía había quedado en deuda con el sector de la biomasa y el biogás en la Ronda 1 pero así como está planteado este Pliego la deuda aún no se ha saldado», lamenta Benassi.

Por su parte, Di Bella, coincide: «da la sensación de que no nos han escuchado porque los valores que están presentando son muy similares a los de la ronda 1.0».