Diego Roger, investigador en Universidad Nacional de Quilmes y director de Biocombustibles de la Secretaría de Energía de la Nación, expuso su postura sobre la política energética en Argentina y aportó su mirada de cómo sería un esquema de transición durante un webinar del CONICET. 

Y una de las ideas que planteó fue que “nuevamente se desarrolle un rol del Estado en la generación energética”, hecho al que consideró como “crucial”. 

“Debemos hacer políticas sectoriales o selectivas. Es un gran salto en términos de capacidad política pública, lo cual implica focalizarse en las fronteras, en oportunidades científicas-tecnológicas, apoyar selectivamente a firmas, pero también generar institucionalidad nueva”. 

“Entiendo que todas las provincias deberían tener una política de desarrollo, de una empresa provincial de energía o similar, que permita tomar parte de este flujo de caja de la generación de energía para que algo de lo renovable se quede en el territorio”, manifestó. 

Frente a estas declaraciones sostuvo que “hace falta una gran empresa nacional que coordine la estrategia, es decir un actor que dialogue con todas las partes, pueda tomar financiamiento a largo plazo y direccione el desarrollo científico-tecnológico para el lado que lo precise el país”. 

Además apuntó contra el Programa RenovAr ya que, según afirmó, “este esquema basado en la importación nos deja grandes estados de deuda, potenciando la restricción externa y a su vez empujando la puja distributiva por la vía de dolarizar la energía”.

Y bajo su mirada, un esquema “virtuoso” de cara a futuro podría resultar que la “nueva demanda” se cubra con centrales hidroeléctricas, nucleares y eólicas, a las que señaló como aquellas en “las que tenemos mayores componentes nacionales y que podemos hacer en pesos, al ritmo que lo puede hacer la industria nacional”.

En tanto determinó que se requeriría incrementar la producción de gas hasta 2040/2042 para que este vector cubra parte del crecimiento que “precisamos” para incluir y generar empleo que no se pueda hacer con tecnologías renovables nacionales. 

Mientras que pensando aún más a largo plazo, en una política de transición para cumplir con los objetivos de llegar a aproximadamente 70% de fuentes renovables y ser carbono neutral a 2050 o 2052, Diego Roger estimó que “se necesitará financiamiento entre cuatrocientos mil y ochocientos mil millones de dólares”. 

Pero aclaró que, si se realiza con tecnología nacional, “eso se puede resolver en un 80% en pesos”, y en consecuencia, desde el punto de vista del director de Biocombustibles de la Secretaría de Energía de la Nación, la discusión pasa por la recreación de mecanismos de financiamientos nacionales para tener libertad a la hora de la selección de la estrategia tecnológica.