Diagnóstico de mercado: los desafíos económicos y financieros para el hidrógeno en Latinoamérica

Marta Jara, profesional del sector energético, compartió su análisis sobre los retos que deben enfrentarse para el desarrollo y ejecución de proyectos de hidrógeno verde en la región.

En América Latina y el Caribe son más de 10 los países que cuentan con estrategias de hidrógeno publicadas o en preparación, dando cuenta del gran interés de los gobiernos para su desarrollo.

Sin embargo, las demoras en la implementación de programas de incentivos concretos lleva a que los promotores de estos proyectos en plazas estratégicas de la región aún enfrenten retos significativos para su ejecución en el corto plazo.

Al respecto, Marta Jara, especialista en hidrógeno verde, observó lo indispensable que se torna analizar la viabilidad económica contemplando subsidios disponibles, la influencia de los proveedores, así como la necesidad de minimización de riesgos para viabilizar experiencias locales.

El primer escollo es económico. Si los proyectos de hidrógeno ofrecieran productos de menor costo que los fósiles, sería otra la realidad. Pero, como todas las tecnologías que se van desarrollando, al principio hay un tema de escala que empieza desde la manufactura de los equipos que conduce a que el primer desafío sea económico”, introdujo la profesional del sector energético.

En entrevista con Energía Estratégica, Marta Jara indicó que para sortear esa primera barrera económica se puede contemplar a los subsidios como instrumentos muy valiosos para poder avanzar en el mercado.

Desde la perspectiva de la especialista en hidrógeno, de no haber subsidios asignados a la tecnología, una de las formas más conducentes es cuando hay subsidios generales -como son leyes de promoción de inversiones que hay en muchos países- y el sector privado los puede aprovechar.

“Otro de los desafíos grandes para mercados que no son donde se está creando toda la tecnología es que en un mercado que está bastante caliente, con mucha demanda, los proveedores priorizan a clientes que tienen cerca y que representan un menor costo para poder atenderlos”, consideró.

Aquello iría más allá que asumir retos de transporte y logística para el suministro de equipos, sino que la cercanía de la atención sería muy preciada para el soporte de postventa.

“Si yo soy un fabricante de electrizadores en Estados Unidos y tengo el Inflation Reduction Act y sé que tengo una demanda que puede crecer más rápido muy cerca de mis instalaciones, apuesto a ese mercado más que ir a vender al Cono Sur. Es un tema de prioridades y, por lo que llamamos un Seller’s Market, los proveedores están imponiendo sus condiciones porque hay muchísima demanda y eso hay que tenerlo presente”, añadió.

En cuanto a la disponibilidad de financiamiento, Jara reconoció la dificultad de obtener financiamiento externo en general y particular a través de estructuras de Project Finance, debido al riesgo por asumir y la falta de un historial de antecedentes con esta tecnología.

“Para poder financiar un proyecto a escala a un estilo Project Finance todavía la tecnología no está suficientemente madura. ¿Quién toma ese riesgo tecnológico? Ni los mismos proveedores lo pueden tomar porque no tienen suficiente Track Record como para poder decir esta es la performance que puedo garantizar de un equipo en el tiempo. Entonces, me parece que es bien importante que los proyectos pilotos puedan tener todo ese valor demostrativo, de manera de generar esos antecedentes, generar esos datos, que permitan después que proyectos muchísimo más grandes puedan ser financiados en forma eficiente”.

Ahora bien, mencionó la posibilidad de financiamiento con Equity para proyectos iniciales, donde los inversores puedan asumir mayores riesgos para hacer caminar a los primeros proyectos y ganar expertise en este vector energético.

“Si lo vas a financiar con Equity, siempre va a haber algún inversor que tenga el apetito de arriesgar recursos con la expectativa de ser un pionero, con una estrategia de First Mover Advantage (FMA) generando una ventaja a futuro, pero cuando ya se requiere financiamiento externo la vara en cuanto a quién asume los riesgos y que estén muy bien respaldados, se vuelve un poco más difícil. Por ello, en la actualidad solo se podrían financiar eventualmente con Equity, con un financiamiento corporativo, y no tanto un financiamiento externo”.

De allí, Jara advirtió sobre la disparidad entre los anuncios mediáticos de nuevas iniciativas de hidrógeno y la realidad de los proyectos en desarrollo factibles. Por lo que, subrayó la necesidad de discernir las propuestas en etapas incipientes, de aquellos que realmente son proyectos que se acercan a una decisión final de inversión respaldados por una sólida documentación técnica y contratos comerciales.

“De lo que estoy convencida es que hay que empezar por proyectos pequeños, proyectos domésticos, donde se puedan alinear todos esos ejes que hacen a la madurez de un proyecto. De nada sirve tener toda la solución de ingeniería lista, si no tienes un offtaker, o al revés. Grandes contratos, grandes mercados, grandes offtakers es algo que todavía estamos viendo cómo cristaliza. Aunque, por supuesto, hay voluntad de que se junten las partes”.

¿Qué oportunidades se abren para este vector energético? Desde la perspectiva de Marta Jara, aunque son varias las tecnologías que se postulan para alcanzar el NetZero, el hidrógeno podría contribuir a descarbonizar las actividades que requieren alta densidad energética y tienen altos niveles de contaminación como el transporte pesado:

“Cuando empezamos a pensar en cómo transicionar los sectores más difíciles, una vez que las matrices energéticas ya estén transformadas, el sector de transporte pesado es probablemente el sector ideal para poder usar hidrógeno”.

Y según explicó la especialista, el hidrógeno genera expectativas en este nicho de mercado porque tiene las ventajas de asimilarse a un Drop-in Fuel, por su cualidad de carga rápida y performance para servicios de alta demanda de carga y de distancia que requieren alta autonomía.

“Tal vez, los mercados más avanzados son de algunos derivados, sobre todo para el área de aviación y algo en el área de clientes marinos, pero grandes contratos de exportación del fluido o de sus derivados aún no se están viendo. Están los esfuerzos de hacer Contracts for Differences (CFD) como promueve Alemania, pero es algo que está todavía muy embrionario”.

“En la parte de mercados domésticos, ya hemos visto cómo se viene avanzando con pequeñas flotas de buses, de camiones, pero todavía son pocos los proyectos que pueden decir que están en ejecución, que están operativos”.

Considerando todas esas variables que representan retos económicos y financieros, y las oportunidades que se abren en mercados locales para transportes pesados, Marta Jara concluyó su lectura exhortando a las partes interesadas a continuar estudiando las alternativas posibles de implementación para impulsar proyectos concretos:

“Creo que para la transición energética no se trata de buscar la bala plateada única, sino tener un menú de opciones que se adecuen a los distintos servicios”

“El hidrógeno es una tecnología que tiene que ser experimentada, demostrada, que tiene muchísimo potencial y que seguramente complemente otras tecnologías”, finalizó.

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