Se espera que entre septiembre y octubre de este año se lleve a cabo una nueva licitación de energías renovables en la Argentina: la Ronda 3 del Programa RenovAr.

Allí se depositan grandes expectativas del Gobierno nacional. Tienen esperanzas de que decenas de ofertas sean presentadas con expectativas de montar miles de MW. Es decir, un escenario similar al ocurrido en la Ronda 2: 123 propuestas por más de 9.000 MW.

Cabe destacar que en aquella licitación todos los proyectos de bioenergías calificados técnicamente fueron adjudicados; se trata de 16 proyectos de biomasa por 143,2 MW, 31 emprendimientos de biogás por 56,2 MW y 3 de biogás a partir de rellenos sanitarios por 13,1 MW.

“La Ronda 2 me sorprendió: nadie tenía en el radar la cantidad de ofertas que se presentaron; y puede que en la Ronda 3 esto se repita”, dice a Energía Estratégica Germán Di Bella, presidente de Bioeléctrica. Aunque advierte: “ahora, hay que ver cómo van a terminar las centrales que están planteadas a base de residuos”.

Bioeléctrica fue adjudicataria de varias centrales de energía a partir de biogás y biomasa, entre ellas las que ganó en la primera licitación Ronda 1, donde “Río Cuarto 1”, de 1,2 MW, ya está entregando energía a la red y “Río Cuarto 2”, de 2 MW, lo empezará a hacer en agosto, asegura el empresario.

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“El Gobierno busca precios a la baja, con lo cual estamos buscando negocios que vayan para abajo también en sus costos. Es decir, ya estamos pensando en plantas sólo en campos propios o en campos de productores que se asocien; ir pensando utilizar más recursos de estiércol y algunos otros subproductos. Pero esto no es fácil”, manifiesta Di Bella al ser consultado por su posible participación en la inminente licitación.

El empresario asegura que a los precios actuales, una central de biogás que utilice silaje de maíz se podría amortizar en un plazo de 11 años, sin tener en cuenta peripecias como falta de recurso o su encarecimiento –los contratos son a 20 años-.

“Es muy difícil meterse en negocios donde no se tiene mucho margen de maniobra (en relación costo rentabilidad); hay que conseguir residuos o disponibilidad de recursos a un precio barato por 20 años. Además el residuo no es a costo cero, ya que hay que trasladarlo y ver cómo conseguirlo”, aclara Di Bella.

Desde la primera licitación, el Gobierno nacional puso como precio máximo un valor de 160 dólares por MWh para proyectos de biogás y 110 dólares por MWh para aquellos a partir de biomasa. Por ello, se levantaron quejas de empresarios del rubro, canalizadas en las famosas ‘Mesas de Trabajo’, por considerar estas cifras muy bajas.

En aquel espacio, los inversores llegaron a la conclusión de que un precio acorde para plantas de biogás debiera rondar los 262 dólares por MWh, cifra que al gobierno le pareció excesiva.

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Como resultado, ya en la Ronda 2 el Ministerio de Energía de la Nación otorgó beneficios para incentivar pequeños proyectos o la posibilidad de que un emprendimiento salga de operaciones a los 10 años por problemas de recursos, entre otros.

Pero para el sector no fue suficiente. Señalan que ello sólo permite el impulso de proyectos con residuos ociosos, no aquellos que pudieran funcionar con ‘cultivo energético’. Es decir, indican que no se está promoviendo una verdadera expansión del rubro.

“Seguimos insistiendo que los precios son bajos, porque la posibilidad de trabajar con residuo industrial o agropecuario es bajo y nadie termina de dimensionar realmente lo costoso que es”, explica Di Bella.

“En el corto plazo lo que tiene más para crecer es biomasa y biogás, que eólico o fotovoltaico”, opina el empresario y agrega: “deberían ser las vedettes de este tipo de energías renovables, por ser continuas y no requerir inversiones de infraestructura (líneas eléctricas)”.

En abril se desarrollará una nueva Mesa de Trabajo de Biogás, donde se discutirán este y otros temas. “La idea es seguir trabajando”, enfatiza el titular de Bioeléctrica.