Un equipo interdisciplinario de investigadores de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) ideó un dispositivo que ayuda a mejorar el desempeño y desarrollo de calefones solares. El equipo, denominado «Laboratorio remoto móvil de energía solar térmica«, permite evaluar el funcionamiento, rendimiento y las características de operación de un calefón solar en cualquier parte del territorio argentino.

«Esto es interesante de conocer porque en nuestro país, donde tenemos una variedad extensa de clima, un calefón solar no se comporta de la misma manera en La Puna que en Mendoza, en Buenos Aires o en Ushuaia, debido a las características propias de cada lugar«, contó el ingeniero Gastón Sáez de Arregui, investigador del proyecto de la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura de la UNR.

En la actualidad, los calefones solares ayudan a paliar el problema energético. Con un calefón solar se puede elevar la temperatura del agua de uso domiciliario, la que usamos para lavar los platos, para bañarnos, entre otros usos.

«En vez de utilizar gas como en Rosario o leña y combustible en aquellas localidades que no usan gas, se emplea el sol como fuente energética y esto permite un ahorro significativo en esa energía primaria«, detalló Sáez de Arregui.

«En las ciudades muy desarrolladas el gas recibe subsidios entonces no resulta tan significativo el ahorro económico, sí el energético. Pero donde se hace más interesante la colocación de calefones solares es en ciudades pequeñas o pueblos donde no se tiene gas natural y consumen gas envasado, que tiene un costo muy alto», agregó el investigador.

En el mercado hay dos tipos de calefones solares, los de fabricación nacional e importada. Dentro de ellos hay dos tecnologías, la que está realizada con tubos de vacío que se importan y su fabricación es escasa, y otros que son de placa plana que son más sencillos de construir.

Según aclaró el especialista, «en Argentina hay varios fabricantes que día a día le están incorporando más calidad e innovación para poder en definitiva ahorrar más energía«.

Para entender cómo funciona este dispositivo creado por los investigadores, Sáez de Arregui explicó: «El laboratorio remoto está formado por dos estaciones: una fija, que tenemos en el laboratorio de energías renovables ubicado en la Facultad, y una estación remota móvil que va solidaria al calefón a ensayar. Esa estación remota tiene un conjunto de sensores de temperatura, de radiación, electroválvulas, contadores de agua que se conectan al calefón y envían información a la estación fija, la que se encuentra vinculada con un servidor web«.

De esta forma –continuó el investigador– se puede ensayar cualquier calefón solar en cualquier parte del país y ajustar el sistema in situ, viendo sus resultados en tiempo real por internet desde cualquier computadora, tablet o smartphone. Este equipo tiene un protocolo de ensayo que retira agua caliente en distintas cantidades en horarios diferentes simulando un consumo real».

Sáez de Arregui precisó que «al mediodía saca 20 litros de agua pensando en el lavado de platos, en otras horas emplea más agua porque se supone que la gente se está bañando. Extrae esos litros y mide la energía que utiliza y al mismo tiempo, mide la cantidad de energía que ingresa, y aplicando ciertas ecuaciones podemos obtener información del comportamiento, el rendimiento, el funcionamiento de la aislación térmica del tanque vinculado al clima de ese momento en el lugar del ensayo«.

El desarrollo de este equipo es propiamente nacional y realizado por los investigadores. La estación fija consta de una placa y un software y la estación remota móvil es íntegramente creada por los ingenieros del proyecto, tanto la electrónica, el diseño y el software y todo lo relacionado con la plataforma web para interactuar con el equipo y ver los resultados.

«Existe en toda la extensión del país una variación climática amplia. Así, puede remarcarse la amplitud térmica, la cantidad de radiación solar que hay presente, la cantidad de días nublados, la velocidad del viento, las temperaturas ambientales, entre otros factores. Esto hace que el mismo equipo no tenga las mismas prestaciones en una parte del país que en otras y la necesidad de hacerles mediciones para ver cómo funciona y si en alguna medida hay margen para mejorar su desempeño«, detalló el investigador.

Si bien existen lugares puntuales donde hacer ensayos a calefones solares, Sáez de Arregui indicó que «esas plataformas exigen que uno traslade el equipo solar a ese lugar de medición. Lo que nos planteamos en este grupo es que deberíamos hacer las cosas al revés, en vez de llevar el calefón al lugar donde se mida, habría que llevar el equipo que mide al lugar de emplazamiento del calefón. Y de esa forma medir en condiciones reales de funcionamiento y hacer mediciones de campo en ese lugar«.

De allí surge entonces esta doble función del equipo diseñado por los investigadores. «Es remoto porque puede verificarse desde cualquier parte del país, y es móvil porque lo trasladamos donde se necesite», apuntó el especialista.

La importancia de esta investigación radica en el incremento del uso de calefones solares en todo el mundo. En este sentido, Sáez de Arregui indicó que «en China los techos de las casas están abarrotados de estos calefones«.

Además, aportó datos sobre nuestro país: «En la provincia de Santa Fe hay una promoción por parte del Estado, y a través de la subsecretaría de Energías Renovables que tiene en marcha el plan «Un sol para tu techo», por el cual se otorga un crédito para la compra de los calefones y se fomenta la compra de equipos de fabricación nacional«.

De esta manera, destacó el investigador, la provincia promociona el uso de esta tecnología para ahorro energético e impulsa el desarrollo empresario argentino ya que el calefón debe ser de fabricación local.