Tayavek Reynoso, uno de los responsables del proyecto y miembro del Taller STS de Rosario, cuenta a Energía Estratégica que hace alrededor de 3 años que empezaron con la iniciativa pero que recién este año lo formalizaron como proyecto.

Se trata de un sistema compuesto por un colector solar de tipo concentrador fresnel, integrado por espejos lineales planos de acero inoxidable, y por tanques de almacenamiento donde el agua es calentada por la energía del sol mediante el aceite de motor usado, actuando éste como fluido calotransportador. La temperatura nominal es de 150ºC, por lo que sirve para generar vapor o precalentar algún fluido.

La superficie de captación arranca a partir de los 8 metros cuadrados, integrada por módulos de 2 metros cuadrados cada uno. “La idea de hacer modular tanto el colector como el almacenamiento es que se pueda ampliar la potencia fácilmente de acuerdo a los requerimientos del cliente”, explica Reynoso.

Aclara que aún se encuentran “en etapa de prototipo”, y que están trabajando en la construcción de un destilador de agua para probarlo en operaciones de manera continua. “Estamos buscando alguna industria que nos permita probar el dispositivo para acercarnos más a definir un producto final”, suelta el entrevistado.

Dice conocer experiencias de concentración solar, sobre todo una con fines investigativos de la Universidad Nacional de Salta, pero que no saben de otra experiencia similar que funcione con aceite de motor usado en el país. “En el mundo existen sistemas de concentración con aceites térmicos específicamente fabricados para esa aplicación, aunque resultan prohibitivos por el costo, y porque de alguna manera no acompañan el espíritu de nuestro proyecto: que es el de reutilizar un residuo con una disposición final complicada”, subraya.

Generalmente este insumo, luego de ser aprovechado, se tira o se quema en quemadores de gasoil, lo que resulta altamente contaminante para el medioambiente. Ello hace que esta iniciativa venga a encontrarle una solución al engorroso proceso de reciclado del aceite de motores usados.

Por último, sobre el financiamiento y la importancia de obtener respaldo estatal a la hora de investigar, Reynoso destaca: “Logramos hacer los prototipos y comprar las máquinas y los materiales gracias al Ministerio de Industria de la Nación, con el programa Capital Semilla. Después ganamos el premio Ingenia 4 del gabinete joven de la Provincia de Santa Fe, y ahora estamos trabajando con la UNR, mediante el programa de Diseño y Desarrollo Productivo. Sin esa ayuda de la Nación y la Provincia hubiera sido imposible para nosotros arrancar”.