De acuerdo a lo sancionado en la Ley de Energías Renovables 27.191, a partir del primer día del 2018 la exención impositiva para equipos e insumos traídos del exterior que pudieran utilizarse en el desarrollo de grandes parques quedará sin efecto.

No obstante, con el objetivo de continuar con precios de energía a la baja, a través del Decreto 814/2017 publicado a mediados de este mes, el Gobierno nacional extendió esa posibilidad tanto para proyectos eólicos y solares. Para los primeros, por un plazo de 5 años, y, para los segundos, por 12 meses. En ambos casos aplica una vez comenzado el 2018.

Sucede que tanto para biomasa como para biogás este beneficio no fue otorgado. ¿El motivo? El Ministerio de Industria de la Nación, a cargo de analizar el grado de componente nacional que podrían utilizar las plantas de bioenergías, mediante un estudio del INTI, encontró que todos los equipos e insumos para estas centrales se pueden fabricar en el país, o bien ser incorporados vía Mercosur sin aranceles.

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En diálogo con Energía Estratégica, Germán Di Bella, presidente Bioeléctrica, firma que adjudicó proyectos en la Ronda 1.0 y se presentó a la Ronda 2.0, expresa que, en principio, “sería interesante que el INTI ponga a disposición un padrón con los resultados de proveedores locales”.

No obstante, para el empresario la cadena de valor nacional aún no está lo suficientemente desarrollada; y destaca algunos aspectos a tener en cuenta. Por un lado, el de la calidad, ya que se requiere de equipos homologados para trabajar con un fluido inflamable como es el biogás. Pone en duda que todos los productos nacionales estén homologados.

Por otro lado, el tema de precios. “Hoy un tanque traído de Inglaterra de chapa acerado con bicapa y tricapa es más barato que hacerlo en la Argentina, que es de acero al carbono pintado de Epoxi”, señala. Para el empresario debería haber mayores incentivos a la industria nacional que permitan su competitividad.

Y, como tercer punto, una cuestión de capacidad de la industria para proveer al mercado. Es que se han presentado 75 MW en ofertas de biogás a la licitación Ronda 2 (incluyendo rellenos sanitarios), lo cual supone que el cupo de 50 MW será completado.

Di Bella asegura que hoy día los proyectos de biogás importan cerca del 40 por ciento de las partes para el montaje de sus emprendimientos, lo cual una quita de aranceles repercutirá indefectiblemente sobre sus costos.

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Por su parte, Pablo Caviedes, Gerente de Energías Renovables de Neoconsult, en contacto con este medio expresa su coincidencia con Di Bella. “Desde la industria no es bueno sacar el impuesto aduanero drásticamente. Sí sería interesante sacarlo para equipos que se están fabricando acá”, contempla.

Caviedes indica que “hay varios elementos que de por sí ya no tienen arancel. Por ejemplo, una turbina de vapor, que acá no se fabrica, si es comprado en el Mercosur vienen sin arancel”. Pero analiza que “por más mínimo que sea lo que se importe, va a tener impacto” sobre los precios por MWh.

Este es un punto delicado para el sector ya que los precios máximos fijados, tanto para biomasa (110 dólares por MWh) como para biogás (160 dólares por MWh) fueron bajos a lo que solicitaban los empresarios para poder desarrollar un gran caudal de proyectos.

Tanto para Caviedes como para Di Bella es necesario que el Gobierno nacional apoye al desarrollo industrial para que se encuentre fortalecido a la hora de ser demandado, de lo contrario “no seremos competitivos en precio y no habrá mercado (de proveedores) suficiente”, observa el presidente de Bioeléctrica.