Las ventajas de un rodado eléctrico, a comparación de uno convencional que funciona a combustible, son múltiples. No producen impacto ambiental, ni sonido, son altamente amortizables por no tener gastos en combustibles y requieren de menor mantenimiento. “Necesitamos apoyo gubernamental y de las Cámaras para plantar esta tecnología en Argentina”, dispara en diálogo con energiaestrategica.com Antonio Malzone, titular de Electri-Mal S.R.L.

La compañía de origen nacional tuvo sus comienzos en 1967, trabajando sobre el mantenimiento y montajes industriales para grandes empresas. En 1987 emprendió artesanalmente la fabricación de carros de golf eléctricos y a partir del 2001 se avocaron directamente a la elaboración de vehículos eléctricos “para distintos usos y a pedido especifico según el requerimiento del cliente”, indica Malzone.

Sin embargo la legislación Argentina aún no permite la circulación por la vía pública de rodados eléctricos, salvo aquellos para uso municipal o policial. “Hay que sacar una ley que lo autorice y regule, y la gente seguramente se va a volcar al uso masivos”, apuesta el Técnico Mecánico.

No obstante, advierte que de aprobarse una regulación habría que contener el ingreso de productos importados con aranceles para que el producto local sea competitivo con el extranjero. Malzone dice que productos de China están hasta un 50 por ciento más baratos que los que él es capaz de producir, los cuales son vehículos con un alto componente nacional.

Hay gente que ingresa autopartes chinos y después le pone Industria Nacional cosa contraria a los deslizamos nosotros”, denuncia el empresario frente a maniobras de competencia desleal a la que dice estar acostumbrado.