Canis Majoris es una empresa proveedora de equipos solares térmicos en Argentina. Se desprendió de la reconocida empresa Peisa pero aún sigue vinculada. Ahora, su gerente Oscar López, empresario con décadas en el rubro solar, busca zambullirse dentro del mercado pero persiguiendo el desarrollo de tecnología.

En diálogo con energiaestrategica.com, cuenta que la filosofía de su compañía redunda en la excelencia de los equipos que vende. Importa desde Alemania colectores solares que, tal como afirma, son “60 por ciento más eficientes que el mejor hecho hoy en Argentina”, garantizando una duración de 25 años.

Nuestros productos son sellados al vacío con soldadura laser, vidrio bajo en hierro, resiste 25 Kg por cm3 (panel plano de vidrio), la serpentina de cobre de gran espesor para lograr una mayor eficiencia, pintura selectiva (a diferencia de la pintura negra que suele estar presente en los equipos)”, precisa. Sin embargo reconoce que el precio es más elevado que uno elaborado en el país.

Revela que las expectativas de Canis Majoris es poder empezar a producir equipos de alta eficiencia en el país. “Es un proyecto a mediano plazo el que nos proponemos”, asume.

Según el empresario, los países regionales traen de China tecnología que en concepto de transportes se paga 2,5 veces más. “Chile y Uruguay son grandes importadores de colectores de tubo de vidrio y preferentemente ‘Qipai’, por una cuestión de eficiencia y de relación producto- rentabilidad. En América Latina no se fabrican ninguna de las dos tecnologías. Si nosotros consideráramos tener una planta de fabricación de este tipo de tecnologías podríamos venderle a toda la región. Incluso al propio Brasil, a Colombia, a Ecuador”.

En conclusión, para López la ecuación es clara: “Si nosotros llegáramos a tener tecnologías lo suficientemente buena dominaríamos el mercado por cercanía, con lo que eso implica”.

Con respecto al país carioca, señala que al tener climas benignos, con grandes potencialidades de radiación, los colectores diseñados allí tienen poca eficiencia y son muy económicos pero funcionan a pleno. “En Brasil los días promedian los 25 o 26 grados”, observa, por lo que sería más costoso ingresar a aquel mercado.

Completando el análisis y lleno a número concretos, López explica que actualmente en el país un colector plano de vidrio con capacidad de 200 litros de agua sale 6000 pesos. En cambio, el tubo de vacío, que es 40 por ciento más eficiente, se podría fabricar en 270 dólares.

Recuerda que tiempo atrás, desde Peisa, intentaron hacer el desarrollo pero por cuestiones de importación de tecnología se truncó el proyecto. Barajan la posibilidad de retomar el negocio.