El estudio y desarrollo de hidrógeno en Argentina cada día suma más voces. Incluso desde el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación llevan a cabo una serie de webinars donde abordan dicho recurso desde varios aspectos. 

En esta ocasión fue Esteban Franceschini, que trabaja en el grupo de nanomateriales híbridos multifuncionales en el Instituto de Investigaciones en Físico – Química de Córdoba (INFIQC), quien abordó la temática desde el lado más técnico, apuntando a elementos de la electrólisis.  

Si bien comenzó su ponencia señalando que no hay tecnología que dé solución a todas las demandas y que merece la pena explorar varias, también vaticinó que “en todos los casos la electrónica de control no puede ser producida en el país actualmente y debe ser importada”.

“Pero sí es posible la integración de los dispositivos electrónicos que forman ese lazo de control y por ejemplo, desarrollar el software”, aclaró. 

En lo que respecta a la celda electroquímica, el especialista marcó el mismo factor en el caso de la tecnología PEM, es decir, que algunos materiales deben ser importados, pese a que puedan ensamblarse en el país. 

“Por otro lado, las celdas alcalinas convencionales pueden ser producidas en el país, mayormente con materiales que se comercializan en la región, con un porcentaje mínimo de piezas importadas”, agregó. 

Frente a toda esta situación abordada, Franceschini puntualizó en la necesidad de un desarrollo tecnológico que permita captar una parte del mercado a presente y futuro del hidrógeno: “Para eso la única posibilidad que veo es adquirir tecnología del exterior (…) Pero la única forma de minimizar la dependencia tecnológica que se genera cuando uno compra en el exterior, es desarrollarla de manera local y reemplazarla gradualmente”. 

“Para que la forma de los equipos que hacemos nos permitan hacernos competitivos, no ahora, sino dentro de veinte años, se debe hacer tecnología básica que nos de la herramienta para aumentar la eficiencia de los sistemas y reducir el costo del hidrógeno producido”, explayó. 

¿Cuál podría ser la consecuencia si no se da ese hecho? El licenciado aseguró que “lo que terminará pasando es que, dentro de dos décadas, el H2 que produzcamos será caro y no podremos competir, por lo que tendremos que volver a adquirir tecnología con todo lo que ello conlleva”.