En el Sistema Eléctrico Nacional de Chile existen 28 centrales termoeléctricas a carbón ubicadas en seis comunas: Iquique, Tocopilla, Mejillones, Huasco, Puchuncaví y Coronel.

En total, suman 5.000 MW, por eso, se está trabajando en alternativas eléctricas con potencia firme como mini-hidroeléctricas, geotermia, almacenamiento para aumentar eólica y solar, bioenergías, solar concentrada, y hasta incluso el gas natural proveniente de Vaca Muerta (Argentina).

Son las opciones que hoy debate el Gobierno, para lograr la descarbonización de la matriz energética en dos etapas que planteó el presidente Sebastián Piñera.

Cabe recordar que el primer round del plan supone dejar sin efecto los primeros 1.047 MW de las ocho centrales más antiguas a 2024.

Dichas unidades están en las comunas de Iquique (1), Tocopilla (4), Puchuncaví (2) y Coronel (1), y representan en su conjunto un 19% del total de la capacidad instalada de centrales a carbón.

Sobre este total, la compañía italiana Enel tiene 288 MW a través de dos centrales, la francesa Engie 438 MW, y la estodounidense AES Gener 327,9 MW.

La desinversión de Tarapacá, Bocamina I y Bocamina II implica un costo para Enel de unos US$ 290 millones, según reportó la compañía a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF).

En el siguiente se cuadro se observa el cronograma de la primera etapa de descarbonización que planteó el Gobierno de Sebastián Piñera.

Estas tres empresas continuarán liderando el negocio de las energías limpias en Chile, de acuerdo a los planes de inversión que vienen anunciando para continuar expandiendo sus negocios.

En lo que respecta al cronograma de descarbonización, la etapa de mediano plazo (2024 – 2040) consiste en el compromiso de definir fechas en nuevas mesas de trabajo conformadas cada cinco años, dando cuenta de los impactos económicos, sociales y ambientales de esta decisión.

A decir verdad, no está claro cuándo se conocerá este segundo y gran paso, que implica el retiro de 4.000 MW.

En Chile, poco más de un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero son provocadas por la generación eléctrica. El carbón, por su parte, es responsable del 40%.

En el cuadro siguiente se observa la potencia instalada por tecnología en el sistema de transporte eléctrico (SEN).