A fines del año pasado, Luis M. Rotaeche presentó su libro “Energías renovables en Argentina. Una propuesta para su desarrollo”, con gran aceptación por parte del público.

El autor es acreedor de un máster en administración pública de parte de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, y otro de economía, otorgado por la Universidad de Lovaina, en Bélgica. Se desempeña actualmente como consultor internacional y como coordinador de energías renovables no convencionales en el Instituto Argentino de la Energía “General Mosconi”.

Anteriormente, fue subsecretario nacional de planificación de inversiones, interventor del Ente Nacional de Bienes Ferroviarios (hoy fusionado en ADIF) y director nacional de inversión pública y financiamiento de proyectos. También fue funcionario del Banco Interamericano de Desarrollo y profesor en la Universidad Católica Argentina.

A continuación, los lectores podrán leer la introducción del libro, que resume los aspectos relevantes que profundiza a lo largo de los capítulos.

Necesidad de las Energías Renovables No Convencionales

Sería muy difícil entender a una persona que teniendo talentos extraordinarios, inteligencia, recursos materiales u otros, los tuviera arrumbados, sin aprovechar para nada de los mismos. De igual manera sería insólito que un país tuviera recursos colosales de algún bien y sin embargo tuviera que importarlos.

Bueno, ello es precisamente lo que hacemos con nuestros gigantescos recursos de “Energías Renovables No Convencionales” (ERNC): eólica, solar, pequeña hidroelectricidad, marítima (mareas, olas y corrientes), geotermia, biomasa que incluye desechos agrícolas, industriales y urbanos, biogás, algas y otros. Además de las otras ERNC cuya energía se aprovecha directamente, no a través de la electricidad, y que no forman parte de este estudio: biocombustibles para transporte, uso térmico de la energía solar, geotermia de baja entalpía, refrigeración marítima y otros.

Mientras el mundo destina más de la mitad de las nuevas inversiones en energía eléctrica a las energías no renovables , el país importa en forma creciente varios tipos de energía, algunas de ellas costosísimas, sin establecer estrategia alguna para desarrollar las ERNC.

Sin embargo estas nuevas energías representan una de las oportunidades más extraordinarios que existen para desarrollar el país. Desarrollo que en realidad las ERNC ya han logrado con los biocombustibles, que eran casi inexistentes hace solo cinco años y hoy son un rubro muy importante de nuestras exportaciones. Siendo ello posiblemente el éxito más grande de nuestra economía en los últimos diez años.

Las ERNC, entre otras muchas ventajas, nos permitirán aumentar con recursos propios la oferta energética en el país y sobre todo diversificar su matriz, que es atributo fundamental para el manejo de este sector. Ya que la energía es un sector estratégico por ser contribuyente y condicionante de toda la economía, porque su desarrollo requiere de inversiones cuantiosas, porque la gestación y la vida útil de sus proyectos son muy largas y porque la competencia al interior del sector es difícil de establecer.

Pero las ERNC son mágicas, ya que no solo sus reservas no disminuyen con su uso, por ello es que son renovables, sino que por el contrario su potencial aumenta con el consumo, gracias al aprendizaje y al adelanto tecnológico que así se adquiere. Ello es particularmente importante en un país cuyo potencial natural de ERNC, se reitera, es gigantesco, uno de los mayores y sobre todo mejores del mundo . Por lo tanto la inversión en estas nuevas energías, además de aumentar la oferta, acrecienta el valor de nuestro recurso.

Y nuestra tecnología e industria se adaptan mucho mejor a la energía eólica, cuyos generadores producimos en el país, aumentando las fuentes de trabajo en una industria mucho más intensiva en mano de obra, que las centrales térmicas que importamos, al igual que parte de su combustible, con casi ningún valor agregado local y a donde hemos destinado las mayoría de nuestras inversiones de generación eléctrica en las últimos veinte años.

Estas nuevas energías representan la mejor alternativa que tiene la humanidad para mitigar el calentamiento del planeta, precisamente porque reemplazan el mayor contaminante: las energías fósiles. Estas, carbón, petróleo y gas, no son renovables y por lo tanto se van agotar en poco tiempo, cincuenta, cien, doscientos o trescientos años, tiempo insignificante respecto a la vida de nuestra especie . Y además son la causa principal, en un 66 %, del calentamiento global , amenazando la existencia de la propia humanidad.

Muy recientemente la más grande sociedad científica del mundo, con 121 200 miembros, y por consenso del 97 % de los científicos del clima, estableció que “la evidencia es abrumadora… que las consecuencias últimas (del calentamiento de nuestro planeta) podrían ser calamitosas, y que la ventana para hacer algo se está cerrando”. El New York Times al dar esta noticia agrega que «el calentamiento global ha sido difícil de entender debido a una campaña de desinformación financiada por elementos de la industria de los combustibles fósiles” .

Según el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon: “La concentración de los gases del efecto invernadero en la atmosfera han alcanzado el nivel más alto en tres millones de años (400/millón)”.

Pero además de los daños ambientales, el mundo paga con enorme costos humanos y materiales muchas guerras que tienen fuerte componente petrolífero y gasta cifras multimillonarias, bajo el rubro de “defensa” o “estrategia”, para proteger las reservas y el transporte de los hidrocarburos. Y destina más de US$ 500 000 millones por año subvencionando el precio de la energía, al cobrar a los consumidores un precio menor que el valor de mercado . Daños por los cuales las energías fósiles no pagan, sino que lo hacemos los seres humanos y nuestros descendientes, y otras especies.

“Nosotros no heredamos la tierra de nuestros antepasados si no que la hemos tomado prestada de nuestros hijos . Pero las ERNC nos serían de enorme utilidad aún si se pretende ignorar el calentamiento global, como lo ha entendido el estado de Texas (EE.UU.), donde su gobernador, Rick Perry, con 13 años en el poder, descree fuertemente de que exista un problema ambiental causado por el hombre, al igual que varios de sus correligionarios republicanos.

Sin embargo en este estado, petrolero por excelencia, con este gobernador y con ayuda pública, se habían instalado hasta el año 2012, 12 355 MW de energía eólica, el doble de lo logrado en toda Latinoamérica y 65 veces lo existente en nuestro país que lo cuadriplica en recurso.
Por otra parte, las energías fósiles han aumentado vertiginosamente sus precios, ya que el barril del petróleo se ha multiplicado varias veces desde los tres dólares que valía en 1970 .

En cambio la energía eólica ha disminuido fuertemente sus costos, que se redujeron en una tercera parte entre 1980 y 2003 y se supone que esta baja continuará, aunque a un ritmo menor, debido en parte a los recursos extraordinarios de investigación y aplicación que para tal fin destinan los principales países y a la juventud de su tecnología.

Cambios en la Matriz Energética Europea

“Alemania es la mayor potencia manufacturera del mundo, sobre todo en bienes de equipo y de capital de alta tecnología….
Ahora, esta potencia industrial ha decidido transformar su estructura energética y pasar de los combustibles fósiles a los renovables, para recortar en 40% las emisiones de dióxido de carbono (CO2) -principal causa del cambio climático- en 2020, y alcanzar un porcentaje de 80% en 2050… …

La nueva estructura energética requiere inversiones por US$ 125.000 millones, que pueden trepar a US$ 250.000 millones (anuales) en los próximos 20 años (3,5%/7% del PBI). Hay que sumar US$ 60.000 millones por la clausura de las 17 plantas nucleares y la disposición de sus residuos….

Se trata del más grande experimento energético de la historia….

El objetivo es transformar a cientos de miles de fuentes energéticas -solar, marítima, eólica- en una sola y gigantesca red automatizada, que vincula la demanda fluctuante y la oferta más fluctuante todavía de la primera potencia industrial del planeta.

Las energías alternativas sólo pueden competir si aproximan sus costos de producción a los de los combustibles fósiles. Por eso la productividad energética debe aumentar 2,1% anual en los próximos 40 años, en forma acumulada.

Si Alemania se impone, fija las pautas de la energía mundial en el resto del siglo XXI….

Alemania avanza en un terreno desconocido y aumenta la incertidumbre. Para reducirla, eleva sistemáticamente el gasto en desarrollo científico y tecnológico (I&D), con una inversión (anual) de U$S 4.500 millones hasta 2015, que se multiplica por 2/3 en los siguientes 10 años….
Si la República Federal logra sus objetivos es una cuestión secundaria. Lo importante es la magnitud del desafío. Los procesos históricos son más relevantes y ricos que sus resultados.

Angela Merkel, al cerrar la totalidad de las usinas nucleares, ha quitado la red de su espectacular tentativa. Ha quemado las naves, condición para conquistar imperios.” Jorge Castro Clarín 20 de Abril 2004.

Las ERNC, más allá de que son la gran alternativa para el largo plazo, gozan de un extraordinario presente como lo atestiguan más de 500 000 MW de energía eléctrica instalados en el mundo, que es aproximadamente el 10% de la capacidad eléctrica mundial total y unas veinte veces la capacidad eléctrica total de nuestro país. . Entre ellas, la energía eólica, la más difundida, ha crecido a una progresión anual promedio de 23,6 % en los últimos 25 años.

“El mundo enfrenta su tercera revolución energética. Después de la que produjo el carbón y la máquina de vapor en el siglo XIX, luego la de la electricidad y del petróleo en el siglo XX, ahora estamos, al principio del siglo XXI, en la era de las energías de baja emisión de carbón y del desarrollo sustentable” .

La solución a la honda crisis energética que se profundiza día a día en nuestro país requerirá la contribución, lo más rápido posible, de todas las fuentes posibles de energía. Donde las ERNC, en particular la energía eólica y posiblemente la solar, además de todas las ventajas aquí señaladas, tienen la utilidad de que se pueden construir en plazos brevísimos, de un año o dos .

En el estado del arte de las energías hoy se requiere una intervención del Estado para aprovechar las ventajas presentes y futuras, tan promisorias, de las ERNC. Lo cual se requiere para compensar las subvenciones mencionadas que reciben las energías fósiles y para desbloquear la inercia arraigada en la economía, que desde hace 250 años funciona con energías fósiles, lo que impide el acceso al mercado de las nuevas tecnologías tan necesarias.

Pero para poder desarrollar las ERNC es necesario superar desafíos legales, institucionales, administrativos, técnicos, económicos, financieros y especialmente la propia debilidad de nuestro Estado. Semejante tarea exige abandonar la política de la improvisación y cambiarla por una sólida política pública.

Para lo cual se propone el diseño riguroso de una política pública, comprensiva y coherente, con una sólida estructura legal, para ser impulsada y aplicada dentro de una institucionalidad profesional y transparente, que reduzca a su mínima expresión la discrecionalidad de los funcionarios.
Este libro tiene precisamente como objetivo estudiar la forma de superar esos desafíos y establecer una hoja de ruta para el desarrollo de las ERNC en el país, estudiando los elementos que se consideran necesarios para que otros puedan continuar la tarea y así completar un plan para desarrollar las ERNC en el país. Lo cual solo será logrado si, y solo si, a este trabajo se le da continuidad con una labor que resta cumplir, que debería estar a cargo de equipos multisectoriales, altamente profesionales, muy bien integrados y coordinados.

Todo se ha hecho con el ánimo de avanzar en el entendimiento, alimentar un diálogo tan necesario y proponer un temario del mismo. Pero sin pretender ofrecer la receta de un remedio que permita, de la mañana a la noche, dar una solución mágica para desarrollar estas energías en nuestro país.

Por el contrario, la primera y última conclusión de este trabajo es que no es posible pensar en tal solución extraordinaria, sino que se debe trabajar fuertemente, ordenadamente, modestamente y mancomunadamente para construir un proyecto complejo. Lo cual no es nada fácil pero si es posible.

B. La Seducción de las Energías Renovables

Como se ha mencionado en el mundo se invierte, en electricidad, más en energías renovables que en fósiles y tenemos un recurso gigantesco de ERNC. Al conocer esto un científico y empresario dijo que el país debería tener un equipo con miles de personas trabajando en estas nuevas energías. Lamentablemente la realidad está muy lejos de ello ya que lo que se está haciendo es muy poco.

Años antes en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en Washington DC, donde trabajé varios años, tuve la agradable tarea, entre otras, de evaluar proyectos, que en su mayoría fueron de energías eléctricas renovables, muchos de hidroelectricidad, pero varios de lo que se llamaba entonces “electrificación rural”. Esta última destinada a electrificar zonas rurales mediante la extensión de la red de sub transmisión o distribución, que así se extendió mucho, si bien había problemas de costos, caídas del sistema y otros.

La aparición en el mercado de las nuevas tecnologías de las ERNC presenta hoy una solución muy conveniente para una parte de esa “electrificación rural”, cuyos costos unitarios siguen siendo mayores que los de la “electrificación urbana”, mayormente por la diferencia de escala, pero que en general son una gran solución para los sistemas aislados.

En su evolución estas nuevas tecnologías irrumpieron también en la generación de la electricidad en gran escala, compitiendo con la electricidad “tradicional” de los combustibles fósiles.

Siempre seguí estudiando este tema que tanto me interesaba y años después, cuando conocí al Ing. Jorge Lapeña, presidente de Instituto Argentino de la Energía Gral. Mosconi (IEA), le comenté mi interés y conocimiento de las ERNC, por lo cual me invitó a incorporarme al IEA.

En donde, con el objetivo de estudiar y proponer políticas públicas para el desarrollo de la energía en nuestro país, se estructuraron seis grupos de trabajo divididos según el área temática energética a estudiar, y tuve así el honor de coordinar el grupo de trabajo de las ERNC.
Estudios y experiencias que se sumaron a diversos seminarios, como disertante u oyente, y conversaciones con empresarios y expertos del país y del exterior. Incluyendo la visita de centros de gestión y o estudios de otros países, tales como la Universidad de Harvard (USA) y la Unión Europea en Bruselas (Bélgica): “Ademe” en Francia e “IDAE” en España.

Con Agustín Siboldi, abogado especialista en energía, tuvimos la idea de organizar un equipo para diseñar una nueva ley de fomento de las ERNC en el país. Así se invitó a participar al Dr. Héctor Mairal, quien propuso al abogado Nicolás Eliaschev para integrar el equipo, y al Estudio Beccar Varela, quien propuso al abogado Juan Carlos Cueva. El Ing. Gerardo Rabinovich, Vicepresidente del IAE, aceptó participar de este esfuerzo, al que posteriormente también se incorporó el abogado Christian Cabrera.

Para este trabajo realizábamos reuniones semanales, donde Agustín Siboldi tuvo una responsabilidad mayor en la redacción, en el lenguaje legal necesario, de lo que proponía el grupo. Nicolás Eliaschev redactó el capítulo del Fondo de Garantía y Juan Carlos Cueva fue el encargado de redactar el capítulo de la institución pública para coordinar y liderar la gestión de promoción de las ERNC. Los aportes técnicos de Gerardo Rabinovich fueron muy valiosos al igual que la información parlamentaria que nos brindó Christian Cabrera. Por mi parte tuve el honor de coordinar el trabajo de un equipo excelente.

El resultado de nuestros esfuerzos es el proyecto de una nueva ley de promoción de las E.R.N.C. que integra la “Propuesta- cap. VII”.
Ni el autor de este libro ni el grupo de trabajo que redactó el proyecto de ley propuesto han recibido remuneración alguna por su labor. Ello, si bien habla de la objetividad de las opiniones, también ha exigido limitar la tarea a un núcleo temático central y así excluir temas muy importantes e interrelacionados con lo aquí expuesto, como es el ahorro de energía, las ERNC de baja potencia y el uso directo, por calor, de estas nuevas energías.

C. Conclusiones

Si bien el potencial en ERNC del país es gigantesco, uno de los mayores del mundo, poco se ha hecho, poco se ha estudiado y poco se ha escrito sobre el tema en estas tierras. Su desarrollo requiere de un plan, cuyos lineamientos básicos se trazan aquí, desdoblados en uno para el corto y otro para el largo plazo.

Se abre así el camino de un aprovechamiento que puede ser una parte de la solución de la crisis energética, que podría ayudar mucho al despegue económico del país y que es de lejos la principal herramienta que tiene la humanidad para detener el cambio climático.

Se esbozan aquí muchos temas, sin presentar respuestas perfectas, y que por lo tanto requerirán de trabajos ulteriores. Valga como ejemplo el financiamiento, que condiciona por si solo cualquier solución.

Lo realizado tendrá valor, se reitera, si despierta la necesidad ulterior de constituir equipos que completen el diseño de un sistema para promocionar las ERNC en el país.