El foco de De Smet Contractors para 2020 está puesto en América Latina, especialmente en los países limítrofes (Bolivia, Paraguay, Chile) y la región andina (Ecuador y Colombia), países en los que ya tienen proyectos en estudio, tanto para biocombustibles como para bioenergía.

“Prevemos cubrir más proyectos de bioetanol y biodiesel. El potencial de estos biocombustibles es enorme e identificamos oportunidades concretas”, dijo a Energía Estratégica Martin Carbonell Sales Manager en la región.

“Estamos trabajando también modernizando los Ingenios Azucareros mediante la introducción de maíz en contrazafra (cuando no hay caña disponible) y el aprovechamiento energético de la vinaza, uno de los efluentes que genera esta industria”, agregó.

De Smet Contractors desembarcó hace más de 15 años en el país y desde entonces apuesta al desarrollo del sector de energías renovables (bioetanol, biodiesel, biomasa para generación de energía eléctrica, biogás)

La empresa de origen europeo conquistó cerca del 20% de la cuota de mercado del 2019 en el rubro de biomasa participando en la ingeniería y elaboración de oferta técnica de unos 29MW en proyectos adjudicados en el marco del Programa RenovAr.

En la Argentina, De Smet Contractors está en las últimas fases de ingeniería e iniciando la obra para la duplicación de ACABIO, una planta de bioetanol que duplicará su capacidad de producción desde los 440 m3 diarios actuales a 800 m3 diarios.

La planta, ubicada en Villa María (Córdoba), es una apuesta sustentable al desarrollo de aquella localidad e incluye producción de burlanda húmeda y seca para alimentación animal, recuperación de aceite de maíz para producir biodiesel, además de contar con una planta de captación, compresión y purificación de CO2 destinado a la industria alimenticia.

“Esperamos que 2020 sea para la Argentina el año de despegue definitivo de los biocombustibles, tanto por su aporte ambiental, económico como por su aporte social. Por ejemplo, el país tiene todo para duplicar el corte de la nafta con bioetanol: basta con ver que se exportan más de 30 millones de toneladas de maíz sin ningún valor agregado cuando se podría utilizar parte de esa materia prima para llevar el nivel de mezcla del 12% actual al 27,5% tal como sucede en Paraguay y Brasil” enfatizó Carbonell.