Darío Morales Figueroa analizó los desafíos y objetivos de su gestión como el primer director ejecutivo de ACESOL

El especialista con más de 15 años en la industria energética planteó que abordarán desde retos regulatorios del sector hasta un mayor diálogo con autoridades y la comunidad para que la energía solar “sea vista como una herramienta central para mejorar la calidad de vida las personas”


Matías Medinilla

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matiasmedinilla@energiaestrategica.com

A principios de febrero del corriente año, Darío Morales Figueroa se convirtió en el primer director ejecutivo de la Asociación Chilena de Energía Solar AG. (ACESOL). Y tras casi un mes de iniciar sus funciones, el especialista con más de 15 años en la industria energética dialogó con Energía Estratégica y dio a conocer los objetivos y retos a afrontar que tendrá en su nuevo cargo. 

– ¿Qué representa para el primer director ejecutivo de ACESOL? 

Sin duda es una gran responsabilidad que asumo con mucho entusiasmo y energía. ACESOL ya tiene 16 años trabajando por el desarrollo de la energía solar en Chile y cuenta con más de 140 socios que día a día buscan aprovechar el tremendo potencial energético que el sol ofrece a lo largo de todo el país. 

Representarlos a ellos y sobre todo, trabajar junto a esta comunidad para que la energía solar sea vista como una herramienta central para mejorar la calidad de vida las personas, es sin duda un gran desafío profesional.

– ¿Qué retos y oportunidades observa en el mercado fotovoltaico y de las renovables en Chile? 

No tenemos que perder de vista que la meta de una economía de cero emisiones es tremendamente ambiciosa y para ello, no sólo debemos avanzar decididamente en tener una matriz eléctrica completamente renovable, que representa el 22% de los usos secundarios de la energía, sino que también debemos tomar acción en el otro 78% de aplicaciones que aún siguen quemando distintos tipos de combustibles. 

Siendo Chile el país con la mejor radiación solar del mundo y teniendo un potencial que nos permite cubrir varias veces nuestras necesidades energéticas, no nos cabe ninguna duda de que la energía solar deberá jugar un rol fundamental.

Desde la perspectiva del sector eléctrico, hasta el momento Chile ha sido capaz de cosechar los frutos tempranos de la transición energética. En pocos años las ERNC pasaron de ser un aporte minoritario a ser la principal fuente de producción de energía eléctrica. 

– ¿Qué se necesita para consolidar y profundizar tales avances? 

Es absolutamente necesario avanzar paralelamente en dos frentes regulatorios: por un lado, debemos pensar una reforma al mercado mayorista de la electricidad para sacarlo de la lógica tradicional hidrotérmica para adaptarlo al sistema eléctrico del futuro que será sin duda 100% renovable. 

Por otro lado, no se puede seguir postergando la reforma al segmento de la distribución que habilite nuevas formas de interacción entre todos los actores. No hay que olvidar que al final del día, el segmento de distribución es el que finalmente lleva la energía eléctrica a las personas y empresas. Sin un segmento de distribución con una regulación moderna, no seremos capaces de traspasar al usuario de manera eficiente lo que se haga aguas arriba en la cadena de valor.

  • ¿Y en qué se enfocará usted y ACESOL a lo largo de este 2023?

Lo más importante es desarrollar una base sólida de miembros de nuestra asociación. Para esto iniciaremos un trabajo muy fuerte que permita entender de mejor manera qué valor estamos entregando a nuestros asociados y a partir de ahí desarrollar nuevas formas para potenciar ese valor agregado. 

Lo segundo, es comenzar un proceso de planificación estratégica que nos permita adaptar a la organización a los nuevos desafíos que enfrentará el sector energía en su conjunto en los próximos años, que no son pocos, tanto desde la perspectiva del sector eléctrico, como desde las oportunidades que ofrece el frío y calor solar. 

Finalmente, queremos establecer una relación de profunda colaboración con todo el ecosistema de la energía en Chile, esto incluye a las autoridades de Gobierno, el Parlamento, la academia y otras asociaciones y organizaciones de la sociedad civil. El desafío que enfrentamos como país en esta materia es demasiado grande como para pensar que solo desde un sector se podrán encontrar todas las soluciones. 

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