Las fuertes bajas del barril de crudo están asegurando grandes niveles de competitividad del combustible fósil frente a las energías renovables. Su mayor consumo, lejos de promover la reducción del impacto ambiental que definió el COP 20, podrá profundizar aún más el impacto ambiental.

En las múltiples jornadas que tuvieron lugar en la ciudad capital de Perú se reunieron representantes de las 195 naciones del mundo que conforman a la Organización de las Naciones Unidas para discutir, entre otras cosas, la necesidad de reducir los gases de efecto invernadero que los combustibles fósiles provocan.

El objetivo principal de la cumbre de Lima es pactar un documento base sobre la reducción en la emisión de gases de efecto invernadero que deberá ser aprobada en París (COP21) para que entre en vigor a partir del 2020 sustituyendo al actual Protocolo de Kyoto que tuvo como compromiso la reducción en un 5% de las emisiones de CO2 sobre los niveles de 1990 durante el periodo 2008-2012”, contó a Energía Estratégica, María Fernanda Montero, miembro de la Sociedad Civil  Acción Climática.

Por otra parte, Montero, el pasado 10 de diciembre en Buenos Aires, en paralelo al COP 20, se reunió con un grupo de jóvenes voluntarios y miembros de distintas organizaciones en Plaza de Mayo para concientizar a la ciudadanía sobre el tema. Vale destacar que la fecha elegida no es al azar, sino que se corresponde con el Día Internacional de los DDHH y la Marcha Mundial en Defensa de la Madre Tierra.

Los activistas representaron a los jefes de estado reunidos en Lima vistiendo pelucas verdes y con un globo terráqueo de grandes dimensiones. De esa manera buscaron llamar la atención de transeúntes a quienes les explicaban la importancia de tomar conciencia sobre el cuidado medioambiental, el alcance de reuniones como la del COP 20 y el impacto que tienen para el futuro de todos.

Gozar de un ambiente sano para el desarrollo humano es un derecho fundamental para los que habitan hoy el planeta y para las generaciones futuras”, resaltó.