Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe concentran 17 de los 27 proyectos presentados en la Argentina para aprovechar energéticamente fuentes biomásicas. En suelo entrerriano, además, se instalará la primera planta nacional que producirá electricidad con desechos madereros.

El norte de la provincia de Buenos Aires y la región del Litoral acaparan la mayor parte de los proyectos de generación de energía por biomasa presentados a lo largo y ancho del país. Según un relevamiento del “Programa Probiomasa”, las jurisdicciones provinciales que registran un mayor desarrollo en el rubro son Buenos Aires (con cinco emprendimientos), Córdoba (cuatro), Entre Ríos (cuatro) y Santa Fe (cuatro).

Más atrás se posicionan Jujuy (con tres), Misiones (dos), Chubut (uno), Salta (uno), San Juan (uno), Tucumán (uno) y Tierra del Fuego (uno), mientras que los otros 12 distritos aún carecen de propuestas concretas dentro del segmento.

El territorio bonaerense es sede de interesantes proyectos, como el de la empresa Oilfox, que utiliza estiércol aviar para alimentar con biogas motores generadores de electricidad en Brandsen; el del emprendedor Ángel Porfiri, que promueve el uso de materiales vegetales para fines energéticos en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA); el de la organización Recic Lando, que apuesta al aprovechamiento de los residuos de podas urbanas en Don Torcuato; el del Grupo IFES y la Fundación Energizar, que idearon un biodigestor tubular para procesar efluentes porcinos en San Antonio de Areco; y el llevado a cabo en soledad por el Grupo IFES en Pergamino, donde un biodigestor satisface las necesidades de energía de una escuela rural a partir de efluentes de un tambo contiguo.

En Córdoba, en tanto, IFES, Montanaro & Asociados y la Federación de Cooperativas Federadas (FECOFE) están construyendo una planta de biogas que usará residuos sólidos orgánicos y agroindustriales; la empresa Bioeléctrica apunta a generar energía mediante la fermentación anaeróbica de silaje de maíz con desechos pecuarios; el empresario Manuel Verzotti diseñó un innovador proceso de elaboración de biomasa sólida con cáscaras de maní para la industria de la cogeneración de energía; y la compañía BioKK fomenta el tratamiento de efluentes cloacales y residuos orgánicos para la obtención de biogas.

Otras propuestas

Los proyectos presentados en Entre Ríos se vinculan con el aprovechamiento biomásico de aserrín en Concordia, impulsado por la compañía Lare; el tratamiento de los residuos sólidos urbanos (RSU) en Cerrito, labor que dicho municipio implementa con asistencia técnica de la Fundación Proteger; el peletizado de biomasa agrícola y sus derivados para el calentamiento de agua y la generación eléctrica, a cargo de la firma La Esmeralda; y la fabricación de un biodigestor sobre una laguna anaeróbica en la localidad de San José, responsabilidad de la empresa Las Camelias.

La provincia de Santa Fe, por su parte, alberga iniciativas como la explotación sustentable de pastizales naturales para generar bioenergía, postulada por investigadores de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario (UNR); el aprovechamiento de residuos madereros y de la industria olivinícola como combustible alternativo, según los planes de los emprendedores Carlos Caffarena y Juan Manuel Gutiérrez; la obtención de biogas a partir de los efluentes y subproductos de un frigorífico, promovida por la empresa Santa Inés Meat; y el estudio del cardo como cultivo energético y su potencial utilidad en la producción de biocombustibles, emprendido por la docente de la UNR Vanina Cravero.

En cuanto al resto del país, Jujuy tiene en marcha dos plantas de gasificación de madera y una de pirólisis de biomasa seca; Salta incentiva la construcción participativa de biodigestores familiares; en Misiones se aprovechan desechos foresto-industriales y de mataderos y frigoríficos; San Juan busca hacer lo propio con residuos de la actividad vitivinícola; en Mendoza hay un proyecto para generar biogas y energía solar-térmica en mercados agrícolas de concentración; Chubut apuesta por la cogeneración energética a partir de biomasa residual leñosa; Tierra del Fuego está construyendo una planta para reciclar y reutilizar RSU y residuos industriales; y Tucumán se ilusiona con la transformación de derivados de la producción azucarera en diesel sintético y abono orgánico.

Dedicado a promocionar la producción energética por las vías térmica y eléctrica sobre la base de recursos biomásicos para asegurar un creciente suministro de energía limpia, confiable y competitiva, el “Programa Probiomasa” es una iniciativa de los Ministerios de Agricultura y de Planificación –a través de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca– y de la Secretaría de Energía. Su instrumentación cuenta con el respaldo técnico de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés).