La decisión de recomponer las tarifas de energía ya está tomada y faltan ultimar los detalles en una medida que comenzaría con el área metropolitana del país. Aunque es impopular, no es más que un sinceramiento de una enorme distorsión de precios que marca una gran inequidad, tanto regional como entre clases sociales.

Los usuarios de Córdoba, abastecidos por la empresa provincial (Epec) pagan la energía eléctrica hasta 9,5 veces más que los de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires. Los de Santa Fe hasta ocho veces más.

Un cordobés que consume 600 kilovatios por hora (kwh) por bimestre paga 426 pesos de energía subsidiada. Un santafesino, 393 pesos; un mendocino 115,2 pesos; y un porteño o habitante del conurbano, 41,4 pesos. En todos los casos hay que sumarle impuestos y otros cargos (en Córdoba, por ejemplo, el impuesto al fuego).

La disparidad difiere según los niveles de consumo, pero es similar entre 300 y 600 kwh por bimestre, el que tiene la mayoría de las familias argentinas. Y se repite para los usuarios comerciales y, en menor medida, para las industrias.

Los datos surgen de un informe conjunto de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Pública (Asap) y el Instituto Argentino de Energía “General Mosconi” (IAE), que acaban de difundir.

Un peso desigual

 

Un trato diferente

Las razones de que una familia pague una décima parte de lo que paga otra solo por vivir en la zona metropolitana del 
país hay que buscarla en la estructura del sistema eléctrico argentino.

En la electricidad hay tres etapas: generación –operada por la Compañía Administradora del Mercado Eléctrico Mayorista (Cammesa)–, el transporte y distribución minorista.

En este último eslabón es donde se producen las distorsiones. La principal es que, mientras las compañías que prestan el servicio en la Ciudad y el Gran Buenos Aires (Edenor y Edesur) son de jurisdicción nacional, el resto (privadas o estatales) depende de las provincias. Son 57, más las cooperativas.

Así, mientras desde 2002 la Nación decidió “pisar” las tarifas de las dos prestadoras bajo su control, las provincias fueron incrementando los precios finales todos estos años.

Pero, mientras el valor que paga el usuario no es el mismo en un lugar u otro del país, todas las distribuidoras, nacio­nales o provinciales, pagan el mismo precio por la energía consumida al Mercado Eléctrico Mayorista, administrado por Cammesa.

O sea, a Epec, EPE Santa Fe, Edenor o Edesur, por nombrar algunas, les cuesta lo mismo el kilovatio consumido.

Pero, como los residentes de Capital Federal y el conurbano no pagan todo ese costo, es el Estado nacional el que lo tiene que cubrir con subsidios. Aportes que son crecientes, a medida que suben los costos y las tarifas se mantienen y que, cada vez más, se concentran en el área metropolitana.

Además, estas empresas son las que detentan los peores indicadores de calidad de servicio, según el informe. Una situación que se puedo ver con los miles de usuarios que se quedaron sin energía con la última ola de calor de diciembre.

Hay que aclarar que este subsidio a la distribución no se ve reflejado en la boleta de luz que reciben las familias, con lo cual, estas no saben que lo están obteniendo.

Por el contrario, hay otro subsidio que es similar para todo el país: el que la Nación otorga a Cammesa para compensar la diferencia entre el costo de generación y el precio (menor) al cual vende el kilovatio a las distribuidoras. Este beneficio sí se encuentra discriminado en las facturas de electricidad que pagan los usuarios.

Con esta aclaración, en la factura de una familia del Gran Buenos Aires el subsidio representa un 82 por ciento del total de la tarifa plena. Es decir, ese usuario paga sólo el 18 por ciento del total.

En cambio, para una familia cordobesa el subsidio representa el 31 por ciento del total; es decir que paga el 69 por ciento de la tarifa plena (ver gráfico).

Por ejemplo, un usuario de Córdoba de 600 kwh, en un bimestre paga 426 pesos y obtiene 196,5 pesos de subsidio (tarifa total 622 sin impuestos). En cambio, un usuario de Edenor recibe 193,2 de subsidio directo, pero paga sólo 41,4 pesos, sobre una tarifa total de 234,6 pesos.

¿Qué pasaría se quitaran los subsidios? Si solo se eliminara la ayuda para la generación que se incluye en la boleta de luz (algunos barrios ya no la tienen), los cordobeses pasarían a pagar 46 por ciento más, pero los porteños y habitantes del conurbano, 467 por ciento más.

Sin embargo, aquí no se quedaría el incremento para estos últimos. Si su tarifa se equiparara con la de Córdoba sin subsidios, pasarían de 41,4 a 622 pesos; un incremento de 1.400 por ciento.

Es por esto que el trabajo de Asap e IAE recomienda un ajuste gradual y mantener el subsidio a los sectores de menores recursos.

Beneficio a los “ricos”

Los subsidios energéticos también tienen un alto componente de inequidad vertical en la pirámide de ingresos de una misma jurisdicción.

El informe refleja esta situación, sobre todo en el caso del gas natural por redes.

La industria del gas también se divide en tres etapas: producción, transporte y distribución. En forma similar al caso de la electricidad, la boleta de gas solo explicita un subsidio para financiar las importaciones que realiza Enarsa. Además de esto, también hay aportes del Estado nacional a fondos para subsidiar el consumo en la región patagónica, para el gas licuado o garrafa (GLP) y para abonar precios diferenciales a los productores.

En el gas hay tarifas dis­tintas por regiones pero, luego de los incrementos de 2014 y 2015, la situación se equiparó bastante.

En cambio, este sector muestra una gran inequidad social debido a que la mayoría de los habitantes de menores recursos no tiene acceso al gas natural y utiliza garrafas, con un costo mayor. Mientras el 30 por ciento más pobre de la población (decil 1 a 3 en el gráfico) recibe el 15 por ciento del monto total del subsidio al gas de red y envasado (en el caso del primero, solo el 13,1), el 30 por ciento que más gana se lleva el 45 por ciento. Esto quiere decir que se pueden reducir en forma importante los recursos del Estado con este fin si se eliminan los subsidios a los deciles más altos de la población.

Ejes del nuevo esquema tarifarios

Como conclusión del estudio, Asap e IAE, proponen entre otras cuestiones:

Nivelación. Acordar que las distribuidoras de energía eléctrica alcancen el nivel de tarifas previsto en los contratos en un año.

Inversión. Una vez saneado el sector, que las distribuidoras amplíen la capacidad instalada.

Costo. Que la energía del MEM recupere un valor para cubrir los costos de generación, el cual se trasladará a las distribuidoras y los usuarios de todo el país. Lo mismo para el gas en boca de pozo.

Subsidio. Establecer una compensación para los usuarios de menores recursos de todo el país, tanto en luz como en gas, focalizados en los primeros deciles y con una disminución progresiva a medida que aumente el ingreso. Permitir reclamos.

Gas. Mantener fondos para GLP y consumos residenciales. Eliminar el Plan Gas y redefinirlo para promover Vaca Muerta y otros yacimientos.

Fuente: Paula Martínez/La Voz del Interior