Días atrás, durante un encuentro con importantes entidades y empresas del sector, el subsecretario de Energías Renovables de la Nación, Sebastián Kind, confirmó que la Resolución 108 será derogada y reemplazada por un sistema de subastas divididas por tecnología (eólica, solar, biomasa e hidroeléctrica) y segmentadas por regiones, para que los proyectos no se concentren sólo en las zonas de mayor factor de capacidad. La información había sido revelada a principio de mes por este portal.

De este modo, el Gobierno busca evitar la arbitrariedad de CAMMESA a la hora de firmar contratos del tipo PPA (Acuerdo de Compra de Energía), garantizando transparencia en los precios.

En diálogo con este portal, Ismael Jadur, Gerente de Marketing y Relaciones Institucionales de IMPSA, señala que esta nueva medida es “positiva” siempre y cuando se logre integrar a la industria nacional.

Al respecto, recuerda: “Brasil apenas aplicó la ‘Leilao’ le fue muy bien en principio, pero después fue tan feroz la competencia que terminó destruyendo su industria”. “Y cuando la competencia se acota, el país termina pagando tarifas más caras. O sea que habrá que buscar un equilibrio”, agrega y remata: “Se requerirá un fomento al principio para poder competir con los grandes internacionales”.

En esa misma línea, Erico Spinadel, presidente de la Asociación Argentina de Energía Eólica (AAEE), arroja la posibilidad de que el gobierno dé prioridad a consorcios entre empresas nacionales y extranjeras.

En contacto con energiaestrategica.com, explica: “En la búsqueda no solo de la excelencia sino también de la sustentabilidad y el desarrollo de las capacidades locales, creemos que es perentorio un llamado a Licitación Pública Internacional, que solicite, o como mínimo priorice, consorcios mixtos entre empresas extranjeras, empresas nacionales y también instituciones y expertos locales”.

Esto permitiría la inclusión en algún porcentaje mínimo de componentes y mano de obra nacionales, tales como obra civil, torres, transformadores, conexión a la red, capacitaciones y otras para las cuales tenemos experiencia industrial comprobada”, sostiene Spinadel.

Sistema por subastas

José Donoso, economista que ha presidido la Asociación Empresarial Eólica (AEE) durante cuatro años, da algunas precisiones sobre el mecanismo por subastas y reconoce algunos inconvenientes.

Observa: “Mediante el sistema de subastas, los promotores son invitados a enviar ofertas por una cantidad limitada de potencia o energía en un periodo dado. Las compañías que oferten el suministro al menor coste ganan contratos a largo plazo para llevarlo a cabo, generalmente a lo largo de un periodo de 15-20 años. Este sistema se aplicó ya en los principios del desarrollo de la energía eólica. Inglaterra, Portugal y Francia intentaron a finales de los 90 y principios de siglo promover la energía eólica con subastas. El resultado fue que sólo el 19,8 por ciento de los MW adjudicados fueron finalmente construidos.

Este sistema ha mostrado su eficacia en cuanto a conseguir precios de compra de energía eólica reducidos y a priorizar  los proyectos con mejor recurso. Sin embargo, se ha mostrado como un fracaso completo, en todas las ocasiones que se ha puesto en práctica en relación al cumplimiento de los objetivos marcados. La media de proyectos realizados no supera el 20 por ciento, cuatro de cada cinco proyectos que han triunfado en la subasta no se han llevado a cabo.

Las razones de este fracaso del sistema de subastas se agrupan fundamentalmente en dos tipos de causas. Por un lado las inherentes a las dificultades de la promoción de cualquier parque eólico, problemas o retrasos en la tramitación administrativa, aparición de inconvenientes ambientales o de patrimonio histórico no previsto  o menor número de horas equivalentes netas que las previstas en el momento de realizar la oferta. Por otro lado el deseo de ganar el concurso hace que los precios se ajusten lo más posible sin margen para poder asimilar extracostes que puedan salir a la luz posteriormente o que luego imposibiliten la obtención de financiación”.