El concepto de los valles de hidrógeno cada vez toma mayor fuerza y, bajo la Misión Innovación a, ya son diecinueve los países que se han sumado a esta iniciativa a lo largo de todo el mundo y en total se acumulan treinta y cinco valles de H2. 

Para poner en contexto y según lo define el propio archivo oficial, los valles del hidrógeno son ecosistemas regionales que unen la producción de  hidrógeno, el transporte y diversos usos finales tales como la movilidad o materia prima industrial, con tal de permitir el desarrollo de una nueva economía del hidrógeno.

Argentina aún no se ha sumado a esta iniciativa global, pero desde el sector ya han identificado algunos valles para avanzar con el vector energético previamente mencionado. Incluso, Hector Omar Etcheverry, director de desarrollo de proyectos de hidrógeno y eólicos de Haizea Energías Renovables, dialogó con Energía Estratégica sobre dicho tema. 

Y si bien marcó que “en el país hay dos valles de hidrógeno muy definidos, los cuales son el Noroeste Argentino con la energía fotovoltaica y otro en la Patagonia con la eólica”, también sostuvo que “Argentina es mucho más grande que eso y se podrían generar más valles”. 

A lo que refirió es que si se analiza el Noreste Argentina (NEA), allí también se podría producir H2 verde a partir de una energía primaria como la biomasa y ello podría crear que dicha zona tenga gas natural. 

En este caso aclaró que “obviamente hay que hacer una inversión muy importante en infraestructura, pero ya haríamos una directamente pensada en función de que el gas sea de hidrógeno”. 

De todos modos, no sólo se enfocó en esa región, sino que también apuntó a la creación de otro valle de hidrógeno en el centro del país debido a la cantidad de industrias siderúrgicas que posee y destacó que “está muy cercana a Rosario, por lo que podría ser un valle integrado para el mercado interno y la exportación”. 

“Además está la posibilidad de que la región de Cuyo, incluyendo a Neuquén por su integración con Chile, pueda ser otro valle de hidrógeno que se cree en el país”, agregó. 

Por otro lado señaló la importancia de Puerto Quequén, del municipio de Necochea, y del de Bahía Blanca, donde bajo su mirada se podrían formar otros dos valles en función de sus hinterland: “Ambos puertos seguramente sean dos polos de desarrollo del mercado interno, en cuanto a los fertilizantes, y también del mercado externo de exportación”

“Y seguramente pueden surgir más valles, y sería interesante que eso pase, porque en definitiva lo que debería buscar la ley de economía del hidrógeno en Argentina es un desarrollo de las economías regionales, un desarrollo territorial, que realmente sea federal e integre a todo el territorio”, manifestó. 

– ¿En qué podría beneficiar a Argentina? – Más allá del propio hecho que el vector energético reemplace a los combustibles fósiles y se reduzca la emisión de gases de efecto invernadero, Etcheverry explicó que “el hidrógeno viene a descarbonizar los sectores más complejos de la economía”. 

“Y por ende eso nos da una serie de posibilidades que otros vectores energéticos no nos están dando en este momento. Por algo el mundo está enfocado en desarrollar el hidrógeno verde”. 

También comentó que “la creación de los valles de hidrógeno apunta a tener ciudades más limpias, sustentables, más verdes y con un potencial de desarrollo muy importante”. 

Y continuó al detallar que “el H2 permite crear los proyectos en isla, donde no hay conexión a la red, y en determinadas zonas de nuestro país es factible que se den ese tipo de proyectos y se cree un valle de hidrógeno en una determinada región, ya sea con la industria y cantidad de viviendas que tenga”.