Los proyectos de energía renovables son capital intensivos, lo que significa que la inversión inicial en la tecnología de generación representa la mayor parte de los costos del negocio. Es decir, hay que invertir bastante hoy para obtener ingresos mañana. Esto hace que el acceso a financiamiento de largo plazo y a tasa baja se convierta en un elemento fundamental para el éxito del proyecto.

No es novedad que obtener fondos para invertir es una tarea difícil. Y nadie se sorprenderá de saber que los proyectos con más restricciones financieras son los de pequeña escala, casi siempre de generación distribuida -por ejemplo, al ponerse de acuerdo una comunidad para instalar algunos paneles solares de modo de abastecer el consumo eléctrico de la escuela local, o instalar un pequeño molino eólico que genere lo suficiente como para suministrar electricidad a algunas viviendas.

Con la intención de canalizar fondos hacia proyectos de esta naturaleza, y haciéndose eco de que cada vez más gente quiere que sus ahorros no solo generen una renta, sino que se inviertan en proyectos con un impacto social positivo, en varios países se está expandiendo el uso del crowdfunding como herramienta de financiamiento.

El crowdfunding -que, traducido al español, significaría financiamiento colectivo- es una modalidad en la que muchos inversores pequeños (con aportes tan módicos como, en algunos casos, u$s 50) financian un proyecto que desearían que se realice. Es decir, el inversionista sabe de qué se trata el proyecto y qué se va a hacer con su dinero.

El sitio especializado AlliedCrowds clasifica las operaciones en cuatro tipos: donación (no hay retorno), reward (el retorno no es monetario), lending (un préstamo) y equity (el inversionista participa en el capital de la empresa). Las operaciones de crowdlending y equity crowdfunding, siempre según AlliedCrowds, representan al 38% y 11% del total global, respectivamente, y son las más comunes para el financiamiento de renovables.

«El caso de equity crowdfunding es interesante, ya que permite financiar start-ups y proyectos innovadores, con capacidad de agregar valor a la economía local», considera María Luz Martínez Sola, especialista en finanzas para el desarrollo.

Según la Comisión Europea, a través de las plataformas de crowdfunding de dicho continente, en 2015 se recaudaron 4.200 millones de euros, una cifra que ilustra la popularidad de esta metodología en algunos mercados. Explicando y explicadas por este boom, ya han surgido numerosas plataformas especializadas en proyectos de energías renovables.

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La española ECrowd! se jacta de democratizar las finanzas y financiar proyectos con impacto positivo, conectando inversores preocupados por un desarrollo sustentable con empresas que están fuera de los mercados de créditos tradicionales. Aportando a proyectos que pueden llegar a generar retornos del 5,5% anual en euros, tiene más de 2.000 inversores registrados. Y, desde su lanzamiento en 2014, ha recaudado más de 2,4 millones de euros, colaborando con la concreción de proyectos que evitaron la emisión de 4487 toneladas de dióxido de carbono.

Desde que se creó en 2012, la británica Abundance ha recaudado casi 47 millones de libras, participando en el financiamiento de 24 proyectos. Con solo entrar a su web, el visitante puede elegir si invertir en una turbina eólica de 500 kW ubicada en South Goucestershire (con un retorno variable de entre 8 y 9,1% anual en libras) o en una granja solar de 5 MW en el condado de Swindon Borough, que genera un retorno fijo del 6%, entre varios otros proyectos. En total, los inversores de esta plataforma ya recibieron más de 7 millones de libras en retornos.

Abundance, que está regulada por la Financial Conduct Authority del Reino Unido, también funciona como un mercado secundario, ya que las inversiones hechas por su intermedio son transferibles, aumentando la liquidez del producto, algo que es siempre bienvenido para el inversor.

Más allá de estos, la holandesa Oneplanetcrowd, las alemanas BetterVest y GreenCrowding, la francesa Lumo y la estadounidense GridShare también son casos de éxito. Más cerca de la Argentina, la chilena Eollice lleva más de cuatro años financiado proyectos de energías renovables a través de metodología.

Ahora bien, para Martínez Sola, si bien el crowdfunding es un instrumento financiero innovador, con capacidad de movilizar fondos en forma ágil y menos costosa, «su desarrollo es aún muy incipiente y los flujos de fondo que moviliza no son significativos». La especialista considera que esto se debe a que «los riesgos de fracaso de estos proyectos son altos», así como también a «las posibilidades de fraude en un mundo no regulado».

Para disminuir estos riesgos, la Unión Europea, a través del programa Horizonte 2020, está apoyando el proyecto CrowdfundRES. Lanzado en 2015 y contando ya con 14 socios, este es el grupo de lobby más importante para el desarrollo de regulación y directrices en pos de hacer las prácticas más fáciles y eficaces a nivel continental. En los Estados Unidos, la SEC ya estableció regulaciones para las plataformas de crowdfunding, las cuales fueron adoptadas también por otros países, como Malasia, Tailandia y Corea del Sur.

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La Argentina tiene mucha experiencia en financiamiento a través de equity crowdfunding. De hecho, según Martínez Sola, el país «se posicionó bien en este nicho y figura en el top 5 del ránking». Parece cuestión de tiempo para que empiecen a aparecer las primeras plataformas enfocadas en las energías renovables y que la financiación a través de esta herramienta se convierta en el motor de desarrollo sostenible que ya es en otras latitudes.

Renovables, en alza

En junio último, 1,5% de la oferta energética total de la Argentina provino de fuentes renovables, marcando escribe el especialista Diego Margulis en el portal Economía de la energía «la menor generación estacional del año». Se espera que aumente progresivamente, a partir del mes próximo, «de la mano de la producción de pequeñas centrales hidroeléctricas».

Ahora bien, la generación eléctrica renovable en sí misma cayó 9,9% respecto de mayo, pero aumentó 7,5% en relación a igual mes de 2016.

La generación eólica de los parques patagónicos, por su parte, creció durante el primer semestre del año 9% versus el anterior, que, dice Margulis, «había sido particularmente pobre». Comparándolo con 2015, se obtienen volúmenes similares (247 GWh vs 243 GWh).

Fuente: El Cronista.