A mediados de la semana pasada el presidente Mauricio Macri anunció el comienzo del Programa RenovAr en su Ronda 1. Se trata de la primera etapa de licitaciones para un mix de proyectos de energías renovables donde se planifica lanzar pliegos por un total de 1.000 MW de potencia instalada.

De esa proporción, 600 MW provendrán de emprendimientos eólicos, 300 MW de parques solares fotovoltaicos, 65 MW de plantas de biomasa, 20 MW de Pequeños Aprovechamientos Hidroeléctricos y tan sólo 15 MW de la transformación de biogás.

Estas diferenciaciones se hicieron de algunas críticas, sobre todo por parte de actores avocados a estas últimas tecnologías desfavorecidas en la repartija.

En el caso de la energía eléctrica a partir de biogás, Argentina es un país con gran capacidad de recursos sin aprovechar adecuadamente: por un lado, la Fracción Orgánica de Residuos Sólidos Urbanos (FORSU), los residuos agroindustriales y residuos cloacales; por otro, áreas que podría destinarse para cultivos energéticos.

En lo que respecta al tratamiento de residuos, incentivar esta práctica no sólo produciría un aporte energético interesante, sino que contribuiría a mitigar grandes cantidades de emanaciones de impacto ambiental y generaría miles de puestos de empleo con el desarrollo de la actividad.

En diálogo con energiaestrategica.com, René Galiano, especialista en energías y asesor de la Secretaría de Estado de la Energía Provincia de Santa Fe, suma que por lo menos el 90 por ciento de la tecnología, en cuanto la fabricación de materiales y montaje de biodigestores, puede realizarse en el país. No obstante, para ello considera necesario crear normativas que regulen la calidad de los equipos, tal como sucede en otros países.

El ingeniero, si bien destaca el Programa RenovAr y considera saludable el desarrollo de todas las energías renovables en el país, señala que desde el Gobierno nacional existe “cierta reticencia” en apostar por esta tecnología que, dado los recursos argentinos, puede considerarse ‘de base’, a diferencia de la eólica y solar, que son intermitentes, dependiendo de la radiación del sol o los ciclos del viento.

En cuanto a costos, Galiano asegura que el MW de potencia instalada de energía eléctrica a partir de biogás cuesta 1 millón de dólares, a diferencia, por ejemplo, de la tecnología eólica que cuesta entre 1,5 y 2 millones de dólares.

Pareciera ser que es mucho más fácil poner paneles solares o aerogeneradores, lo cual es positivo, pero también hay que empezar a pensar en desarrollar seriamente este tipo de tecnologías (biogás)”, enfatiza el especialista.