La biomasa es aquella materia orgánica de origen vegetal o animal – incluyendo los residuos y desechos orgánicos – susceptible de ser aprovechada energéticamente. Por sus condiciones geográficas y económicas, Argentina presenta un gran potencial para el desarrollo de esta fuente, principalmente en las regiones que se extienden desde el centro hasta el norte del país.

Horacio Pinasco, titular de Tecnored, una empresa de ingeniería y construcción que abarca las distintas áreas del sector energético – biogás, gasificación, gas natural, GNC, electricidad, agua y tratamiento de efluentes – asegura que hay un gran interés de compañías que necesitan de energía por las centrales de biomasa.

Pinasco explica que en general se instalan en zonas periféricas, que no disponen de la infraestructura apropiada para suministrarse de los tendidos eléctricos mayoristas. “Se utilizan en áreas sub explotadas, en el interior de las provincias, para sectores que en general no tienen acceso a gasoductos y líneas de generación eléctrica terciarias o que están en malas condiciones”.

Tecnored está en condiciones de construir plantas con distinta capacidad de potencia,  que van desde los 2 MW hasta los 5 MW, dependiendo de las necesidades del cliente. Los productores agrarios suelen interesarse por estas alternativas, ya que pueden aprovechar los residuos de la producción para generar su propia fuente.

Tenemos en cartera 60 proyectos avanzados, 15 efectivos que se van a llevar adelante”, destaca Pinasco.

Respecto del costo de la inversión, el experto en la materia señala que un complejo con posibilidad de obtener 1 MW puede  requerir el desembolso de 2,5 millones de dólares, pero aclara que varía de acuerdo a las particularidades de cada caso. Uno de 3 MW, en cambio, implica 6 millones de dólares.

El productor agrario que trabaja con el paradigma clásico – producción de soja, maíz u otros cereales –  y produce energía a partir de la biomasa tiene una rentabilidad más importante que el resto”, resalta. E insiste: “son inversiones que tienen una fuerte tasa de recupero”.

Las consultas sobre iniciativas de envergadura que hasta el momento no lograron avanzar en obras por lo general presentan dificultades para acceder a créditos blandos.

No obstante esta problemática de la actividad Pinasco aclara que hay iniciativas que se están financiando a partir de opciones alternativas, a través de programas impulsados por cualquiera de los tres niveles de Estado: nacional, provincial y municipal.

Provincias como Córdoba, San Luis, La Pampa y Santa Fe tienen buen nivel de disponibilidad de potencia eléctrica en las grandes urbes pero cuando nos vamos hacia localidades del interior nos encontramos que para radicar una industria no hay acceso a la energía”, sostiene.