Virginia Scotta, es docente y especialista en el área de energías renovables de la ciudad de Rosario. Desde el 2007, año de la creación de la Maestría en Energía para el Desarrollo Sostenible, enseña a estudiantes de grado “el desarrollo e implementación de un nuevo modelo de desarrollo energético sostenible, que persiga no solamente la reducción de los impactos ambientales de la actividad humana sino también, que permita una adecuada generación de riqueza y un adecuado desarrollo social y cultural”.

Cuenta a Energía Estratégica que con el paso del tiempo la carrera fue tomando un impulso impensado. “En principio la maestría se habría cada 2 años; ahora la dictamos todos los años y tenemos un nivel de concurrencia de alrededor de 20 y 25 alumnos que no son sólo de Rosario sino de toda la región, de otras provincias y hasta de otros países como el Ecuador y Colombia”, destaca.

Al respecto, observa: “Esto da la pauta no solamente de que hay interés en el estudio de la problemática, sino que también evidentemente hay una demanda laboral que requiere de esta especialización”.

Además, la experta hace hincapié en que este desarrollo está íntimamente ligado a las políticas tanto del gobierno santafecino como del nacional, que invierten no solo en desarrollo académico en el área de energías renovables y eficiencia energética, sino en proyectos de instalaciones de parques solares y eólicos, además de patrocinar eventos vinculados y el uso de otro tipo de energías alternativas.

Evidentemente hay un interés particular por parte de los gobierno provincial y nacional; no es casualidad que la Secretaría de Energía de la Provincia, a través de la Subsecretaría de Energías Renovables, esté financiando la carrera; no es casualidad que de 10 proyectos que se presentaron en la Facultad de Ingeniería, a la Secretaría de Políticas Universitarias de la Nación, se privilegiaron los proyectos vinculados a las energías renovables”, subraya Scotta.

Por otro lado, suma que la Secretaría de Ciencia y Tecnología de Santa Fe y la Nación han hecho su aporte a través de subsidios a la maestría “en el marco de los programas de fortalecimiento de las carreras de posgrado vinculadas a energías renovables”.

Detalla que año a año encuentran al estudiante que ingresa a la carrera “más problematizado”, es decir, con un mayor caudal de incógnitas a resolver. Por otra parte, cuenta que desde la maestría buscan incorporar material académico año a año y, además, agregan asignaturas electivas para ampliar el arco de interés en los estudiantes de posgrado.