Costa Rica sin dudas está motivada a cambiar de paradigma en temas de movilidad. El día de ayer asumió un nuevo Gobierno Nacional y la ceremonia de traspaso de poderes se llevó a cabo en un evento que la directora general de Protocolo y Ceremonial del Estado definió como un evento «carbono neutral».

Por empezar, el presidente electo Carlos Alvarado (2018-2022) y su gabinete recorrieron la Ciudad Capital hasta el lugar donde tomó posesión del cargo en un vehículo a hidrógeno. A esto se sumó una caravana de bicicletas comandada por Carolina Hidalgo, ahora presidenta de la Asamblea Legislativa, quien con 35 años se convirtió en la mujer más joven en asumir el cargo. El interés por movilidad sostenible está latente y esta no sería la única medida de promoción.

Entes del Estado también iniciaron medidas para impulsar la movilidad eléctrica en su país. El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), empresa pública encargada del desarrollo de las fuentes productoras de energía eléctrica del país, anunció que esta semana iniciará la compra de 100 vehículos eléctricos para renovar su flota de automóviles y colaborar con el plan de descarbonización.

Así también, el ICE adquirirá 110 cargadores para vehículos eléctricos con el interés de tenerlos instalados en distintas agencias y oficinas comerciales; y se prevé que estas estaciones de recarga estarán listas para el segundo semestre de este 2018. Mientras tanto, otras distribuidoras ya están desplegando otros puntos de recarga en el país y bancos están lanzando créditos especiales para vehículos eléctricos.

Roberto Quirós Balma, referente en movilidad eléctrica de Costa Rica, adelantó en conversación con Energía Estratégica que «el ICE va a desplegar este año una red de cargadores rápidos y una plataforma de gestión de estos puntos de carga, que va a permitir la movilidad eléctrica por todo el país sin mayores problemas. Serán cargadores que van a estar cada 80km por todo el país, en al rededor de 24 puntos de carga».

Todas estas acciones de impulso a la movilidad sostenible cobran sentido en Costa Rica, país que no tiene producción de combustibles fósiles (no explotan ni refinan), fundamentalmente porque serían ellos mismos quienes producirían su propia electricidad y la obtendrían a precios menores a través de fuentes como la solar, eólica e hídrica.

«El proceso ha iniciado. No está maduro, pero el nivel de crecimiento coincide con lo que otros países han experimentado cuando se empiezan a aprobar leyes de incentivos», comentó Roberto Quirós Balma.

Acompañando estas medidas del sector público, ciudadanos entusiastas por la movilidad sostenible también son responsables de la visibilidad de los avances. En Puerto Jiménez se organizó este mes un primer salón del automóvil híbrido y eléctrico, y a pesar de que la infraestructura de recarga no llega hacia aquella zona del sur costarricense, se colocaron puntos provisorios a lo largo del camino para poder recargar.

Las empresas eléctricas han estado haciendo algunos movimientos para atraer la atención de las personas en cuando a las nuevas tecnologías. Actualmente habrían unos 300 vehículos eléctricos circulando pero se espera que con la incorporación de más estaciones de recarga cada vez más usuarios se vean interesados en adquirir vehículos, ya sean a través de compras en Estados Unidos o por compras directas de unidades nuevas en el país.

«El punto crítico, lo que hace falta, es que las empresas importadoras de carros se convenzan de que la movilidad eléctrica es el futuro y pongan disponible mayor cantidad de unidades, con precios más accesible, con márgenes de utilidad un poco más bajos. El interés de los ciudadanos y el gobierno costarricense es un hecho», finalizó Quirós Balma.

El impulso que dieron los costarricenses, en este comienzo de mes, fue muy importante para visibilizar las mejoras en planes de movilidad y la intención latente en el país de adquirir vehículos eléctricos e incorporarlos a su rutina. Esto dice mucho de un país pequeño donde la industria automovilística no los ve como un mercado prioritario. Se espera que con la nueva administración se creen nuevas alianzas entre el sector púbico y privado, se atraigan inversiones y el mercado de vehículos eléctricos se apalanque.