El origen del «cambio de horario» se remonta al año 1916. En aquel entonces, fue impulsado para ahorrar combustibles durante la Primera Guerra Mundial. Al día de hoy, varios motivos acompañan la decisión de muchos países de continuarlo, pero su permanencia en el tiempo no es una copia directa de aquel modelo alemán.

En México, el Senado de la República convocó esta semana al foro «Análisis del Horario estacional que se aplica en los Estados Unidos Mexicanos» llamando a distintos actores a su debate técnico, económico, geográfico y energético.

Durante su presentación, Carlos Aurelio Hernández González, como representante de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) dejó en claro que desde el sector empresarial, el punto de vista es que se continue con el cambio de horario para aprovechar las horas productivas y, porque no, hacerlas coincidir con la de la generación solar.

«Mi participación tuvo que ver con impulsar medidas para incentivar las inversiones en sistemas de energía renovable tanto para grandes empresas como para PyMEs», señaló a este medio Carlos Hernández, presidente de la Comisión de Energía de COPARMEX Metropolitano del Estado de México.

Según este referente de la máxima Confederación patronal del país, considerando los altos costos que pueden significar para los empresarios cubrir la electricidad requerida para la operatividad de sus negocios, las energías renovables se presentan como una gran alternativa para que estos puedan no sólo reducir la cantidad de energía demandada sino también ser más competitivos.

«Tomando como ejemplo el fenómeno que se da en California, optar energía solar hace que los precios del día llegan prácticamente a niveles de cero y gracias a que tienen una gran capacidad instalada en generación distribuida hacen que la carga en el sistema se reduzca bastante».

E insistió: «se deben aprovechar las horas productivas en el horario de verano y lograr un macheo con la generación solar para que podamos llegar a tener costo cero de energía durante las horas productivas de la sociedad».

«Queremos que se mantenga el horario de verano y que no se politice este debate. Hay otros temas importantes como el decreto de CEL, que va en sentido contrario que podamos encontrar incentivos a la inversión en energías renovables».

En algunos Estados donde aún no rige el cambio de horario y un tema en discusión es que se incorporen a la medida. Este es el caso de Quintana Roo, Baja California y Sonora, que no están incluidos en el cambio de horario.

Además, está la necesidad de la alineación de los horarios; importante a considerar ya que, por la geografía, en algunos lugares de México se podrían tomar hasta 4 zonas horarias del meridiano de Greenwich. Dentro del mismo tópico se considera también que los horarios de Estados como Quintana Roo podrían llegar a requerir alinearse con los de Estados Unidos, porque representa su mercado más importante para actividades comerciales y turismo.

En la otra vereda, los argumentos que utilizan quienes están a favor del «NO al cambio de horario» buscan sustentarse en que los ahorros que generen puede que no sean tan significativos como se proyectan y que el cambio de horario en su etapa inicial genera más accidentes viales, reducción de la productividad y que de continuarse podría afectar la salud de las personas.