Continúan las repercusiones de la 26° Conferencia de las Partes (COP, por sus siglas en inglés), la cumbre que realizó este año en Glasgow la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).

Entre los temas que generaron debate sobre el acuerdo firmado el 13 de noviembre del 2021 se destaca un cambio no menor al definir pasar de “eliminación” a “reducción progresiva” del carbón.

¿Qué significa esto? ¿Se demora la transición energética? ¿Qué participación tendrá cada fuente de generación eléctrica? Fueron algunas dudas que siguen resonando.

Tom Howes, director de energía y medio ambiente de la Agencia Internacional de Energía (IEA) dialogó con Energía Estratégica acerca del rol que tendrán las energías de fuentes renovables y las de combustibles fósiles al 2050.

Desde el análisis del referente de la IEA, la transición energética es “una promesa enorme” que afecta a todos los sectores de la economía y, en el sector eléctrico, particularmente en las economías desarrolladas, se esperaría ver un mayor llamado a la acción.

Ahora bien, la transición no implicaría aún una completa descarbonización por lo que aún las fuentes fósiles tendrían una participación en las matrices.

“Esperamos ver una descarbonización más avanzada, donde el sector eléctrico esté usando muchas más renovables (…) y obteniendo hasta el 89% dependiendo del país del que estamos hablando”, consideró Tom Howes.

De allí, valoró que en el sector eléctrico “es más fácil incorporar energías renovables” que en otros sectores donde el contexto lleva a pensar una transición más lenta y mencionó como ejemplos al sector de transporte y la industria de la aviación.

“Todavía hay un rol para los combustibles fósiles pero en una base decreciente. Por lo que, el marco de tiempo es un poco más lento en algunas industrias. Así que sí, todavía se usarán los combustibles fósiles como carbón y gas, pero disminuirán a medida que los sectores aprendan a usar los combustibles bajos en carbono”.

Ahora bien, también valoró que el impacto de los combustibles fósiles será menor a medida que se introduzcan otras tecnologías bajas en carbono.

“Podemos usar la captura y almacenamiento de carbono y luego usar combustibles fósiles que también se descarbonizaron, tenemos el hidrógeno azul, por ejemplo”.

Entonces, no sólo se tratará de medidas políticas sino que también dependerá de cuán rápido se adapten a las tecnologías las distintas industrias que utilizan los combustibles en su actividad.

Si aquello ocurre, para Tom Howes, director de energía y medio ambiente de la IEA: “la conclusión es que terminaremos en cero emisiones netas”.
“2050 terminará con una economía dominada por la producción de energía renovable a través de la electricidad”, reforzó.