A pocos días de finalizada la COP26 y sellado el Acuerdo Climático de Glasgow continúan las repercusiones en torno a los compromisos de los países miembros de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

Con el fin a los subsidios «ineficientes» a los combustibles fósiles como lema en el centro de la escena mundial, sigue resonando el llamado a la reducción progresiva del carbón que se espera que se traduzca en la incorporación de fuentes más sostenibles para la generación de energía como las renovables no convencionales. 

En Latinoamérica y el Caribe, la fuerte presencia de las hidroeléctricas podría desdibujar un poco las aspiraciones de la matriz eléctrica sostenible y diversificada que se persigue impulsar.

No obstante, la ruta energética que fueron trazando algunos países de la región marcarían un norte a seguir y por tal motivo fueron merecedoras de elogios desde distintas latitudes.  

En conversación con Energía Estratégica, Francesco La Camera, director general de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) mencionó que tras el auge de las hidroeléctricas los países de esta región “naturalmente, se están abriendo también a los demás recursos renovables” y de allí subrayó como ejemplos a Brasil, Chile y Colombia por su “plan ambicioso” de incorporación de energías renovables junto al futuro desarrollo de proyectos de hidrógeno verde tanto para su aprovechamiento local como para la exportación.

Es preciso indicar que en Chile ya se ha anunciado el fin de las centrales de carbón, se sigue reforzando la incorporación de renovables con subastas por bloques de suministro y ahora la ruta del hidrógeno verde viene a complementar todos los esfuerzos implementados para acelerar la transición energética.

En este país, la hidroeléctrica sigue siendo la mayoritaria con 6849 MW instalados, pero le sigue de cerca la solar fotovoltaica con 5718 MW (datos de Generadoras de Chile).

En Colombia los números avanzan a otro ritmo. A la fecha el país lleva 11846,2 MW hidroeléctricos como fuente principal y 18,4 MW eólicos más 9,8 MW solares como aporte minoritario en la matriz por el momento (datos de Acolgen). 

No obstante, continúa impulsando medidas para teñir de verde su matriz, tales como las subastas cuyo programa “se ha creado con la decisión de masificar las renovables” de estas lleva 1077 MW eólicos y 288,9 MW solares adjudicados en la segunda ronda junto a 796 MW solares de la tercera recientemente celebrada.

Además, sus recientes anuncios vinculados al hidrógeno verde abren nuevas oportunidades para este mercado. Sin ir demasiado lejos en la COP26 anunciaron ser parte de la alianza denominada LAC Green Hydrogen Action junto a Chile, Costa Rica, México y Perú. 

En lo que respecta al gigante brasileño la eólica y solar fueron ganando protagonismo en la matriz local y la competitividad de proyectos con estas tecnologías las hizo merecedoras de diversas adjudicaciones en subastas públicas así como un lugar privilegiado en techos de residencias e industrias.

En tal sentido, mientras que las hidroeléctricas siguen liderando con 109390 MW, la eólica avanza con 19716 MW y la solar con 4296 MW de potencia solar centralizada más 7300 MW distribuidos.