Según Francisco Della Vecchia, ingeniero agrónomo y socio fundador del Grupo IFES, firma desarrolladora, entre otras tecnologías, de plantas de biogás a partir de procesos de biodigestión de componentes orgánicos, las consultas de empresas agroindustriales se vienen pronunciando durante el 2014 y este 2015.

Frigoríficos, tambos y criaderos de cerdos están teniendo problemas con el manejo de los efluentes, entonces buscan situaciones alternativas a los tratamientos tradicionales que son más contaminantes, obligados por los mayores controles de las gestiones municipales y provinciales”, explica a energiaestrategica.com.

Cuenta que por ello están apostando a este tipo de procedimientos que, además de generar una solución a sus desperdicios, obtienen biogás y biofertilizantes como resultados del proceso. Subraya también que está actitud creciente está siendo acompañada, por lo menos incipientemente, por el estado a través de créditos o subvenciones a empresas.

En ese mismo sentido reconoce que el mercado en el sector público “creció mucho”, en cuanto políticas de recolección de residuos y clasificación en diferentes provincias del país.

Además, saluda la labor desarrollada por iniciativa de los Ministerios de Agricultura y Planificación, a través de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca y la Secretaría de Energía, que cuenta con la asistencia administrativa y técnica de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en el desarrollo del programa para la promoción de energía derivada de biomasa, PROBIOMASA. Resalta su importancia para la vinculación de los diferentes actores privados dedicados al biogás y a la biomasa con los organismos públicos. “Es un gran programa que sirve para articular y concretar proyectos y que sirvió mucho para la difusión de lo que se puede lograr con el aprovechamiento de la biomasa”, define el especialista.

Sin embargo, reconoce que aún queda mucho por hacer. “Basta ver lo que pasó en Italia, que en 2009 aprueba una ley de generación distribuida y en 4 años, con políticas que acompañaron el proyecto, pasaron de tener 100 plantas a más de 1000, y acá en Argentina la potencialidad que tenemos es mucho mayor”, considera.

Asegura que Argentina, de tomar políticas rigurosas en cuanto tratamiento y clasificación de residuos, incentivos tarifarios en la venta de energía eléctrica y financiación, podrá obtener resultados aún mayores por su potencialidad.

Si damos algún incentivo en el corto plazo, yo me animo a decir que de acá a 5 años podemos llegar a tener unas 200 plantas de biogás instaladas en la Argentina”, arriesga Della Vecchia y evoca otro ejemplo: el caso de Alemania.

Alemania es una nación agroindustrial de superficies muy inferiores a las de Argentina que en 2002 poseía menos de 1000 plantas de biogás, actualmente posee más de 8 mil”, remata el experto.