La Comisión Europea solicitó en su propuesta un 3,8 por ciento para los biocarburantes de cultivos en 2030 y la comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo, a la espera de una decisión en pleno de este, plantea incluso que no se acepte ni un litro como renovable. El Consejo Europeo, en su maratoniana reunión de ayer de los ministros de energía, decidió apostar por el siete por ciento.

De entre todas las propuestas, es la que apoya de forma más decidida a los biocarburantes convencionales. Además, los acuerdos en torno a las renovables en el transporte incluyen llegar al 14 por ciento en total para 2030, incorporando un tres por ciento de biocarburantes avanzados y el doble cómputo de los mismos, con un uno por ciento de objetivo intermedio para 2025.

Por otro lado, “se incentiva fuertemente la electromovilidad con dos coeficientes multiplicadores, de cinco para la electricidad renovable utilizada en el transporte por carretera y de dos para el ferroviario”, se afirma en el texto difundido por el Consejo Europeo.

Críticas desde el sector de los biocarburantes

Los primeros en criticar más abiertamente estos acuerdos han sido grupos ecologistas como Transport & Environment (T&E). Laura Buffet, responsable de la campaña de Combustibles Limpios, afirma que “los gobiernos de la UE no han aprendido de los errores del pasado. Ignorando toda la evidencia científica que muestra que la mayoría de los biocombustibles agrícolas en Europa aumentan las emisiones y provocan la deforestación, los ministros de energía de la UE han decidido seguir promoviéndolos una década más».

Curiosamente, los segundos en la crítica han sido los productores de etanol europeos, agrupados en la patronal ePure. Lo tachan de “giro equivocado” de cara al objetivo de descarbonizar el transporte en la UE y consideran que “la nueva propuesta del Consejo permite a los Estados miembros reducir sus objetivos de energía renovable en el transporte si bajan el límite de los biocarburantes de cultivo por debajo del siete por ciento acordado previamente”.

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Se permiten rebajas a cada Estado miembro

En concreto, el Consejo asegura mantener “el límite máximo actual del siete por ciento para los biocarburantes de primera generación a fin de ofrecer seguridad a los inversores”, para acto seguido añadir que “si un Estado miembro fija un límite máximo más bajo tendrá la opción de reducir su objetivo general para las energías renovables en el sector del transporte”.

En ePure tienen claro que esta puerta abierta a la reducción, “junto con el uso de multiplicadores artificiales para otras fuentes de energías renovables, dejará más espacio en la mezcla de energía de transporte post-2020 de la UE a los combustibles fósiles y dañará el desarrollo de biocarburantes producidos en Europa, como el etanol renovable”.

Desde la patronal del biodiésel son más comedidos en las críticas, pero tampoco ven con buenos ojos la posibilidad de que los Estados miembros rebajen los objetivos de biocarburantes convencionales. Amparados en la EU Biodiesel Chain, que incluye cultivadores, procesadores e importadores de aceites vegetales, afirman acoger “con satisfacción la decisión del Consejo de aumentar la cuota mínima de energías renovables en el transporte del 10 por ciento en 2020 al 14 en 2030”.

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A esperar la decisión final del Parlamento y la Comisión

También lanzan parabienes al siete por ciento para los biocarburantes de cultivos en 2030: “es una señal importante que reconoce su papel crucial en la descarbonización de la combinación energética de la UE”. Pero rápidamente cuestionan la posibilidad de la rebaja por países: “es muy preocupante, ya que podría perturbar el mercado interno y reducir la confianza de los inversores”. Y al igual que a ePure, no les hace ninguna gracia los de los “multiplicadores artificiales para el transporte eléctrico”.

La “guerra” sigue abierta. El secretario general de la European Biodiesel Board, Raffaello Garofalo, afirma que “en las próximas negociaciones a tres bandas con el Parlamento Europeo y la Comisión, la ambición debería ser mayor, ya que el texto actual no asegura una descarbonización suficiente en el transporte, especialmente para el más pesado por carretera, además del de aviación y marítimo, donde la electrificación no es una solución viable».

Por su parte, desde T&E, confían en que «el Parlamento Europeo lidere el camino cuando vote sobre esta política en enero, denunciando los objetivos vinculantes de los biocarburantes para el transporte y contra los basados en alimentos».

Fuente: Energías- Renovables.