¿Qué tipo de desarrollos han realizado en Latinoamérica y qué expectativas de mercado tiene para este año?
Actualmente, Finning se ha focalizado en el desarrollo de centrales de generación eléctrica que utilizan el biogás como fuente primaria para inyección a las redes eléctrica, ya que son fuentes de combustible estable que permiten la entrega de energía limpia y en forma continua. En este sentido, el potencial de mercado se centra en los rellenos sanitarios, plantas de tratamiento de agua, y en el sector silvoagropecuario, entre otros.

Para este año, se proyectan algunos potenciales negocios en Chile, como la ampliación de Central –de biogás- El Molle, que actualmente ya cuenta con 4,5 MW de generación en base a 3 generadores Caterpillar –y proyecta ampliarse a 8 MW-, mientras que en Argentina se tienen proyectados más de 60 MW.

En general, ¿cómo es su experiencia de mercado en el biogás y qué tipo de tecnología están ofreciendo?
Finning es actualmente un actor relevante en el sector de biogás, ya que no sólo cuenta con experiencia comprobada en el desarrollo de proyectos de generación eléctrica en base a biogás, sino que además en todo lo referente al diseño, asesoría y operación de este tipo de centrales.

Finning utiliza tecnología de última generación en el desarrollo de soluciones energéticas, con generadores de alta confiabilidad y de eficiencias por sobre el 43%, lo que permite optimizar el uso del biogás y tener menores costos operacionales.

¿Considera que en Latinoamérica se está desarrollando el mercado del biogás como debiera?
Hoy vemos que las condiciones y normativas vigentes permiten el adecuado desarrollo del mercado del biogás, sin embargo, vemos que los costos de implementación, USD/kW instalado, aún es elevado respecto a otras fuentes renovables, por lo que se espera una evolución algo más lenta. No obstante, es una fuente de energía que presenta ventajas respecto a las plantas fotovoltaicas, eólicas o mini-hidros, ya que no está sujeta a condiciones climatológicas, por lo que representa una fuente de potencia firme.

¿Tiene expectativas de que se desarrolle?
En este sentido, las expectativas de desarrollo están vigente para todos los países del Cono Sur, ya que las normativas y leyes eléctricas están impulsando el uso de energías renovables no convencionales que permitan un aporte firme a las redes de distribución, y en este ámbito, el biogás es una de las fuentes que como se indicó anteriormente, presenta ventajas pues su producción no está sujeta a condiciones climáticas o factores que pudieran impactar en su producción de energía eléctrica.

¿Cómo se están desenvolviendo dentro del mercado latinoamericano con respecto a las energías renovables?
Latinoamérica se caracteriza por contar con una rica biodiversidad que permite generar energía de maneras no convencionales, en particular, se ve un mercado muy atractivo en el ámbito solar y de biogás, principalmente. Adicionalmente, vemos que en los distintos países del cono sur, se están estableciendo nuevas leyes y normativas que buscan incrementar la participación de energías renovables dentro de las matrices energéticas.

A modo de ejemplo, en Chile el año 2013, se publicó la Ley 20.698 estableciendo que, para el año 2025, 20% de la energía comercializada debe ser energías renovables no convencionales. Además, la ley introdujo distintos mecanismos de licitación de bloques de ERNC con el fin de apoyar el cumplimiento de la meta propuesta, a lo que se sumó, en el año 2014, la promulgación de la “Agenda de Energía para Chile”, cuyo principal objetivo es promover las energías limpias destrabando las inversiones, incrementando la competencia en el sector y mejorando las relaciones con las comunidades.

Mientras que, en el país vecino, Argentina, la nueva legislación incorpora la meta de 20% de energías renovables en 2025. De esta forma, los proyectos que se realicen hasta 2017 y entre 2018 y 2025 podrán acceder a distintos beneficios fiscales, como la devolución anticipada del Impuesto de Valor Agregado (IVA). También se establecen metas intermedias para los usuarios de energía eléctrica.

Así, en el año 2019 el 12% del consumo deberá ser renovable. En 2021, la meta establecida es del 16% y para el año 2023 se contempla un objetivo del 18%. Para apoyar la financiación de proyectos, se crea un Fondo Fiduciario para el Desarrollo de Energías Renovables (Foder), donde los recursos del Tesoro Nacional para el fondo serán de al menos el 50 por ciento de lo ahorrado en combustibles fósiles con proyectos renovables.