El Climate Transparency Report cada año reúne especialistas de todo el mundo para fomentar una acción climática ambiciosa entre los países del G20.

Este año, uno de los puntos más importantes que advierte es que las energías renovables crecerán del 10% al 12%, en 2021. No obstante, en el documento presentado ayer por la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) también se indicó que la evolución en el consumo del carbón y el gas entre todos los países del G20 irá en el mismo sentido, con incrementos del 5% en 2021 y del 12% entre 2015 y 2020. 

¿Qué está pasando con las energías renovables en la Argentina? 

Las energías renovables tienen, desde siempre, un gran potencial en nuestro país. Esto es bien sabido, y durante un breve lapso de tiempo se pudo comprobar los beneficios de la generación con fuentes de energía renovable. Sin embargo, desde hace tres años no ha habido mayores desarrollos debido a la crisis económica y, principalmente, la falta de condiciones habilitantes al sector, en contraposición con los incentivos que recibe el sector de los hidrocarburos. 

“Es extremadamente decepcionante que haya pasado una década desde el compromiso de racionalizar y eliminar gradualmente los ineficientes subsidios a los combustibles fósiles, pero los miembros del G20 siguen inyectando miles de millones de dólares estadounidenses en combustibles sucios, que provocan el cambio climático”, sostuvo Enrique Maurtua Konstantinidis, de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN).

A este ritmo se hará muy difícil poder cumplir con los compromisos de reducción de emisiones asumidos a 2030, mucho menos con el objetivo a largo plazo de alcanzar la carbono neutralidad.

Además, Argentina presentó en diciembre de 2020 su segunda contribución determinada a nivel nacional (compromiso bajo el Acuerdo de París), en la cual promete limitar sus emisiones a 359 millones de toneladas de CO2 equivalentes en 2030. Para ponerlo en otros términos, esto sería reducir un 2,5% las emisiones que tenía el país en 2016. 

Si Argentina quiere encaminarse en línea con una acción climática ambiciosa y una calidad de vida próspera, tiene que: 

– Eliminar de manera seria y progresiva los subsidios a los combustibles fósiles para dejar de incentivar la extracción de hidrocarburos. 

– Incentivar el desarrollo de energías renovables con reglas claras y de largo plazo que puedan, simplemente, darle seguridad y condiciones similares de competencia al sector, en lugar de arriesgar el futuro con la promoción del gas fósil. 

– Proteger los ecosistemas, principalmente los bosques y los humedales, que pueden proveer oportunidades excelentes para mitigar y adaptarse al cambio climático. 

La situación en la región 

La situación de Argentina no es muy diferente a la de varios países de la región. Es claramente mejor que la posición de México y Brasil, que además de justificar su falta de políticas de mitigación con argumentos económicos obsoletos, empeoraron sus compromisos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Otros casos más similares a la Argentina podrían ser Chile y Colombia (países que no forman parte del G20) que han actualizado sus compromisos, en ambos casos con buenas señales políticas de mayor ambición, pero que lamentablemente aún no dan muestras claras de acción concreta en territorio para la reducción de emisiones.