Partimos de la evidencia existente acerca de las bondades de las Energías Renovables no Convencionales –“ERNC”-, así como de la premisa que sostiene la conveniencia de su implementación masiva en nuestro país, a través de las políticas públicas que este artículo se propone debatir.

Tales circunstancias se ven fuertemente sustentadas en dos particularidades de nuestro país: la presencia de importantes recursos naturales de fuentes de ERNC y la imperiosa necesidad de aumentar la oferta de energía eléctrica para alcanzar la creciente demanda, luego de más de una década en la que los proyectos de ampliación de la capacidad instalada de generación eléctrica sólo se produjeron con fórceps.

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Asimismo, apunta a moderar la dependencia de los recursos fósiles no renovables –léase, gas natural- que nuestro país ya no produce en forma suficiente y se ve forzado a importar, afectando así el frente externo.

Nos concentraremos en intentar identificar los desafíos que la incorporación de las fuentes de ERNC nos presenta desde el punto de vista institucional, legal y regulatorio, de modo de generar un marco regulatorio para las ERNC sustentable y que supere las frustraciones que han seguido a las sucesivas legislaciones que han procurado cumplir con tan ambicioso objetivo.

Nos apresuramos a señalar que el contexto resultante de más de una década de administración irracional de los recursos energéticos complejiza enormemente los desafíos que deben sortear las fuentes de ERNC, ya que a ellos se suman todos aquellos cambios que resultan imprescindibles para devolver la racionalidad a la gestión de los importantes recursos energéticos con los que cuenta nuestro país .

Es decir, no partimos de una base sólida en la cual el sector energético argentino se desenvuelve en términos de normalidad y racionalidad, que allanaría significativamente el desafío que implica la incorporación masiva de fuentes de ERNC.

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Más bien todo lo contrario, el sistema argentino se encuentra a principios de 2016 totalmente desquiciado y demanda un cambio copernicano para restablecer el orden y la previsibilidad para que los distintos actores cuenten con los incentivos necesarios para viabilizar el cumplimiento del objetivo común, conformado por lograr un sector energético sustentable en el tiempo, que incorpore crecientemente las fuentes de ERNC, sin desconocer la necesidad de aprovechar el potencial que hoy día reconocen otras fuentes de energía, como lo son las de origen fósil, tanto convencional como no convencional, que seguramente resultan imprescindibles para complementar las de fuentes de ERNC.

No trataremos, por exceder el objeto del presente, los mecanismos para incentivar las inversiones en fuentes de ERNC, sin perjuicio de lo cual veremos que deben establecerse incentivos para que el mercado de ERNC exista. Si nos adentraremos en el análisis de uno de los principales obstáculos que presentan los proyectos de aprovechamiento de las fuentes de ERNC, debemos señalar que pasa por los sistemas de financiación y la forma en que el diseño institucional colabora en el objetivo común de reducir a la menor expresión posible los costos del capital aplicables a tales proyectos.

Recordemos que una menor tasa de financiación redundará en un menor costo de generación eléctrica a partir de fuentes de ERNC y –consecuentemente- en un menor precio de dicha energía a ser trasladada a la tarifa que paga el usuario.