Jorge Gaimaro es ingeniero químico especializado en petróleo y titular de la Comisión de Combustibles, dependiente del Instituto Argentino de la Energía (IAE). En diálogo exclusivo con Energía Estratégica, se explayó respecto del futuro de los hidrocarburos en el mercado local, pero también frente a su capacidad competitiva en el mundo.

¿Cómo va a impactar en el precio del crudo la explotación de los recursos no convencionales?

La explotación de los recursos de manera no convencional está sujeta a tres condiciones básicas: la geología, la tecnología y el financiamiento de las actividades. De acuerdo a los informes publicados por la Energy Information Administration (EIA), nuestra geografía ocupa los primeros lugares del ranking de recursos no convencionales de petróleo y gas. Si bien la geología ha sido prodigiosa en este aspecto, aún debemos atravesar la curva de aprendizaje para poder explotarlos de manera racional y en ese estado se encuentran las empresas, inclusive compartiendo información. A este punto está ligado el conocimiento tecnológico, a utilizar con el fin de aplicar las técnicas más apropiadas, que inclusive pueden variar de una formación a otra. Y por último, está el acceso a fuentes de financiamiento de manera sostenida en el tiempo que implican miles de millones de dólares anuales (algunos expertos lo sitúan entre 5 mil y 20 mil millones, dependiendo del ritmo que se le imprima a la actividad).

Si se pretende recuperar el autoabastecimiento perdido en esta década, el flujo de capitales debe ser intensivo, sostenido y con la mayor cantidad de empresas posible actuando en esta dirección. Y estamos hablando de la explotación de los recursos no convencionales, a los que habrá que agregarle la actividad en las cuencas sedimentarias aún no fueron suficientemente exploradas, incluido el off shore. No creo que la tendencia en los precios sea a la baja.

¿A cuánto debería irse el precio del barril para hacer viable las explotaciones?

En un mundo global, Argentina compite con otras geografías al momento de decidir inversiones. Sin entrar en consideraciones políticas o de marcos legales o regulatorios, que de por sí son muy importantes y dan para otro análisis, si se pretende un desarrollo masivo de nuestro potencial petrolero, para lo cual se requerirá el aporte intensivo de capitales externos, los precios no deberían alejarse de su referencia internacional.

Y respecto del gas ¿Va a seguir creciendo en la matriz energética?

El gas representa, junto con el petróleo, la mayor parte de nuestra matriz energética primaria. Lamentablemente, en estos últimos años, se ha hecho muy poco para diversificarla, lo cual nos ha hecho extremadamente dependientes de esta materia prima para la generación de energía. Tengamos en cuenta que la mayor parte de las unidades de generación que han entrado en operaciones funcionan con gas natural o, lo que es peor, sustituyéndolo por gas-oil, cuando aquel escasea y hay que direccionarlo al consumo residencial. Todo esto, con el agravante de tener que recurrir a la importación a valores internacionales con la consecuente erogación continua y creciente de divisas.

La construcción de presas hidroeléctricas, que sería una solución razonable para atender a la mayor demanda de energía a largo plazo en condiciones económicas y ambientales sustentables, han visto demorado su ingreso a pesar de los incontables anuncios en esa dirección.

¿Y qué lugar le queda a las energías renovables en este contexto?

Nuestro país cuenta con un enorme potencial para el desarrollo intensivo de las energías renovables, dado que posee abundancia de recursos, sean estos de origen agropecuario (biodiesel, bioetanol, biogás, biomasa) o naturales (viento, radiación solar, pequeños aprovechamientos hídricos).Todos ellos requieren o han requerido de programas de incentivos para su inserción dentro de la matriz energética. Lo más importante es contar con políticas claras, previsibles y a largo plazo. Sin dudas que en muchos de ellos la política tarifaria juega un rol importante en este sentido, para poder competir con otras formas de generación. El acceso al financiamiento también juega un rol restrictivo como barrera de ingreso.