A partir de su llegada a América del Norte, Greta se unirá a grandes manifestaciones climáticas los días 20 y 27 de septiembre, y hablará en la Cumbre de Acción Climática de las Naciones Unidas, organizada por el Secretario General António Guterres en la ciudad de Nueva York el 23 de septiembre.

Greta se está tomando un año sabático de la escuela, y su objetivo es asistir a una serie de eventos durante su estancia en América del Norte, reunirse con las personas más afectadas por el cambio climático, activistas del clima y tomadores de decisiones.

También planea visitar Canadá y México. Luego, viajará a la conferencia climática anual de la ONU (COP25) en Santiago, Chile, entre el 2 y el 13 de diciembre, con planes de visitar otros lugares de América del Sur que son importantes para abordar la crisis climática.

Greta no vuela debido a la enorme cantidad de emisiones causadas por los viajes aéreos, las cuales se amplifican considerablemente dado a que se liberan a gran altura en la atmósfera. Por tanto, ella elegirá los medios de transporte menos intensivos en carbono a lo largo de su viaje a través de las Américas.

Tras meses de investigación, y considerando diferentes opciones, Greta cruzará el Atlántico en un barco de carreras carbono cero llamado Malizia II, un velero del tipo foiling construido en 2015 que está equipado con paneles solares y turbinas submarinas para generar electricidad a bordo.

Greta viajará acompañada por su padre Svante Thunberg y el cineasta Nathan Grossman de B-Reel Films, que documentará la travesía.

El barco estará capitaneado por el corredor profesional Boris Herrmann y el fundador del equipo Malizia, Pierre Casiraghi, quienes han donado su tiempo y habilidades para ayudar a Greta a cruzar el Atlántico sin volar. El viaje está organizado conjuntamente por Greta y su familia, el equipo Malizia y B-Reel Films.

El equipo Malizia también desarrolló el Malizia Ocean Challenge, un proyecto para apoyar la educación sobre el clima oceánico y la vigilancia del CO2 oceánico. Este proyecto está afiliado a la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco, una organización benéfica que apoya el trabajo en temas ambientales y de cambio climático.

El barco saldrá del Reino Unido a mediados de agosto y llegará a la ciudad de Nueva York aproximadamente dos semanas después, sin hacer paradas en el camino. Las fechas exactas de salida y llegada dependerán de las condiciones climáticas.