Tras la caída del Real brasilero (hoy a 3,8 con respecto al dólar), la economía argentina comenzó a vacilar. Si bien algunos especialistas tiempo atrás planteaban la posibilidad de una devaluación, maniobra resistida y denunciada por el oficialismo, lo cierto es que en boca de los propios economistas que rodean a los candidatos presidenciales se desliza esta contingencia.

Ciertos pronósticos hablan de que meses después de asumido el próximo gobierno, sea el ganador Daniel Scioli (por el Frente para la Victoria) o Mauricio Macri (por el bloque Cambiemos), el valor del peso con respecto al dólar (hoy de 9,5 pesos) deberá sincerarse y aproximarse a lo que se conoce como “dólar blue” (superior a los 15 pesos para la compra).

Ante ese posible cuadro, Margherita Salmaso, directora general de la firma nacional fabricante de paneles fotovoltaicos, LV-Energy, observa que como primer pantallazo está medida podrá impactar negativamente sobre la industria solar fotovoltaica argentina.

En diálogo con energiaestrategica.com explica que, al igual que todo producto, la compra de un panel solar se encarecerá para el mercado interno, sobre todo porque más de un 40 por ciento de los costos de producción se importan. “Estamos nacionalizando cada vez más productos, lo que genera mano de obra local y valor agregado, pero hay ciertos insumos que no podemos dejar de traer de afuera”, reconoce.

Da como ejemplo a las células solares, unidad de base de un panel que no se fabrica en Latinoamérica y de hecho se elabora en contadas partes del mundo. “La realidad es que tenemos que importar”, remata Salmaso. Además, Argentina no es un país que se caracterice por exportar productos, por lo que la competitividad de cambio no favorece a los industriales.

Sin embargo, aclara que “hay que hacer un análisis más complejo de la situación”. Para la directiva de LV-Energy una devaluación “manejada con cierta cautela y atención” podría generar un círculo virtuoso: mayores exportaciones de la producción argentina, un mayor ingreso de divisas traducido en un aumento en el poder de compra y, como consecuencia, capital circulante que genere demanda de fuentes renovables de energía.

Queda claro que todo dependerá de cómo se controle el proceso inflacionario producto del ajuste cambiario y de los marcos regulatorios que las autoridades promuevan: como la reglamentación de la nueva Ley de Energías Renovables 27.191 y una legislación nacional de Generación Distribuida para que particulares puedan volcar energía limpia a la red eléctrica.