El director Ejecutivo de la Asociación Argentina de Biocombustibles e Hidrógeno, Claudio Molina, sigue atento los movimiento de la industria. Está preocupado y tiene motivos: el barril de crudo bajó de 100 a 60 dólares en poco tiempo y las firmas locales perdieron competitividad para colocar sus excedentes de producción en las plazas internacionales. En contacto con Energía Estratégica, Molina analiza la situación del sector.

¿Se perdieron los mercados que no tenían metas de corte obligatorio?

Con los actuales precios del ICE Gasoil y del Aceite Crudo de Soja, aunque el Gobierno pusiera en cero los derechos de exportación del biodiesel, este último no resulta competitivo para el comercio internacional. Ello llevó a que vayan parando transitoriamente varias fábricas de biodiesel orientadas a la exportación. Siempre queda una demanda, que cada vez es menor en términos relativos. No diría que se perdieron esos mercados de consumo voluntario, sino que transitoriamente están inactivos por lo antes comentado.

¿Cuáles son las perspectivas de las grandes empresas?

En este momento hay mucha incertidumbre, no es posible realizar un pronóstico representativo, por ende, hay un impasse hasta ver como se reacomodan los mercados.

Respecto del mercado interno y las Pymes ¿Hay algún cambio por la caída del precio del crudo? 

En el mercado interno, el uso de biodiesel y bioetanol deriva del mandato establecido por los artículos 7 y 8 de la Ley 26.093, y sus normas complementarias. Los precios de ambos biocombustibles son establecidos por fórmulas, que contemplan los distintos componentes de los costos de producción y un margen razonable. Probablemente, la fuerte caída del precio del petróleo crudo haga bajar muchas materias primas e insumos, hecho que impactará reduciendo en términos de dólares los precios internos de los biocombustibles. Sin embargo, una intervención oficial reduciendo los precios de los biocombustibles por afuera de las fórmulas en vigencia no debería ocurrir, porque el petróleo y sus derivados, y los biocombustibles, tienen precios desacoplados. Eso si, existiendo como existe una desgravación de impuestos específicos para los combustibles importados –que la he catalagado como inconstitucional desde hace mucho tiempo-, es muy fuerte el incentivo que tienen las compañías petroleras para importar más en desmedro de los combustibles y biocombustibles de producción nacional. Insisto, esta desgravación debe ser eliminada a la brevedad, no tiene lógica, en tal caso, el costo fiscal implícito en la misma, que se destine para sostener los precios del crudo no convencional, evitando los daños que un precio internacional del petróleo crudo a los valores actuales, ponga en riesgo ese desarrollo.

¿Impacta la rebaja del 5 por ciento que aplicó el Gobierno sobre los combustibles en surtidor?

No creo que sea lineal, una parte de la rebaja puede reducir los precios –fundamentalmente en lo referido a las bocas de YPF-, pero otra parte no se traslada; históricamente ocurrió así, toda vez que los precios, si bien administrados políticamente, son más o menos libres. Claro está, mientras no los congele la Secretaría de Comercio o aplique otras medidas.