En el día mundial por la reducción de las emisiones de co2, es menester señalar cómo progresa el cumplimiento de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC). El escenario de Argentina, Brasil y México reflejaría el estado general del resto de la región latinoamericana.

Ya desde 1992, a través de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático(CMNUCC), distintos países se comprometieron a mitigar las emanaciones de gases responsables del calentamiento global. 

Gran parte del potencial para afrontar esta problemática mundial se encuentra en tres áreas: energía renovable (principalmente tecnología eólica y solar), electrodomésticos y automóviles de bajo consumo energético, y tanto detención de la deforestación como forestación. ¿Cómo avanzan en estas esferas tres de los países más contaminantes en la región Latinoamericana?

El último informe “Emissions Gap Report”, del Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas, indica que Brasil está en camino de cumplir sus objetivos de NDC. Su objetivo apunta a reducir las emisiones a 1.3 GtCO2e/año para 2025, con un nivel de emisiones de 1.2 GtCO2e/año para 2030 (37% y 43% por debajo de los niveles de 2005 respectivamente).

En el sector de las renovables, van en crecimiento los contratos de electricidad a partir de fuente solar; entre los proyectos en operación y en construcción en esta tecnología totalizan aproximadamente 4 GW de capacidad nominal (CCEE, 2018). Para dar mayor transparencia al sector, Brasil anunció ampliar la previsibilidad en su agenda de subastas de energía eléctrica este año, lo que aumentaría la competencia e inversiones verdes en el país. En este sentido, la política de Estado acompaña el desarrollo de nuevos proyectos para ampliar su participación en el mix energético.

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En complemento de aquello, surgieron nuevas políticas, como el Decreto No. 9.308 – RenovaBio (aprobado en febrero de 2018) que fue resaltado en el informe, porque busca impulsar también el uso de renovables para el desarrollo de biocombustibles.

Por otro lado, análisis recientes de la ONU Medio Ambiente sugieren que hay una tendencia decreciente de la deforestación con una resultante reducción en las emisiones de GEI. Sin embargo, Jair Bolsonaro, actual presidente de Brasil, señaló querer limitar las restricciones ambientales en la agricultura, por lo que este escenario podría modificarse.

En el caso de México, no hay un consenso sobre si es probable o no que México cumpla con sus objetivos de NDC al 2020 o 2030 partiendo de las políticas actuales. Las dudas surgen con el nuevo gobierno federal (2018–2024) que si bien ha reconocido la importancia del Acuerdo de París y de aumentar la proporción de energía renovable en la combinación de electricidad, en el “Emissions Gap Report” se anticipan tensiones entre las perspectivas energéticas actuales (con un interés significativo de los combustibles fósiles) y los objetivos de reducción de emisiones esperados.

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Por otro lado, Argentina, que como gran medida estableció un Gabinete Nacional para el Cambio Climático para facilitar las discusiones y acuerdos entre sus ministerios, aún requeriría más acciones por el clima para cumplir sus compromisos de NDC.

No obstante, las políticas y normas para la implementación de energía renovable en este país sería “particularmente notable”, según el informe de la ONU Medio Ambiente. Se destacan en este sentido al programa RenovAr y a la Ley nacional de Generación Distribuida, como grandes iniciativas que colaborarán en gran medida a la mitigación.

La NDC introducida en la COP 22 en 2016 por el actual gobierno fija un objetivo de emisiones de GEI de 483 MtCO e/año para 2030 y un objetivo condicional adicional de 369 MtCO e/año. Pero, en el escenario de políticas actuales, la ONU Medio Ambiente detalla que todo el paquete de acciones podría reducir las emisiones sólo en 110 MtCO2e/año aproximadamente para 2030, en comparación con la línea de base.