Su función económica es crucial. Es un servicio independiente del mercado por lo que una Transportista no puede comprar ni vender energía. Es decir que solo opera y mantiene el servicio, pero no es la responsable de las ampliaciones de la red.

Sin embargo, con las tarifas congeladas durante muchos años, las empresas concesionarias no tuvieron presupuesto para operar y mantener adecuadamente el sistema de transporte y equiparlo con tecnología de punta, restringiendo las cuadrillas, y la incorporación y entrenamiento de personal especializado.

Imaginemos una autopista diseñada para la circulación de una cierta cantidad de vehículos para la cual es necesario un determinado número de carriles. Por falta de mantenimiento y la acción del uso, clima y naturaleza se va degradando y limitando el paso de estos, disminuyendo la cantidad de carriles en servicio. Si a eso le sumamos un crecimiento en la cantidad de vehículos no inicialmente calculados en su diseño, nos encontramos con una situación análoga al sistema de transporte eléctrico de alta tensión.

Originalmente, el diseño y construcción de las redes fue concebido con el criterio de garantizar la capacidad de transporte más un crecimiento estimado y una reserva, donde las puntas de línea, que llegaban a localidades remotas de nuestro país llevaban poca carga y entonces tenían topología radial (sin redundancia), eran largas y con cables de baja sección para minimizar las pérdidas.

Nadie iba a imaginar en aquellos tiempos de AyEE que las energías renovables tendrían una ecuación económico-financiera como la que tienen hoy. Que por ejemplo en todo el centro y noroeste de nuestro país, algunas provincias iban a tener la posibilidad de aprovechar la bendición de poseer alta irradiación solar y estar deseosas de atraer inversores para poder abastecer no solo la región sino al pulmón de demanda que es la C.A.B.A. y el Gran Buenos Aires. No había forma de preverlo.

Entonces, debido a la política de Estado que dio impulso a los planes de Energías Renovables y, en especial RenovAR (por su volumen), las redes de transporte de alta tensión existentes al no acompañar la expansión, no van a poder absorber el crecimiento exponencial de energía a transportar y empezarán a colapsar en la medida que se supere su capacidad.

Esto pasó en todo el mundo en mayor o menor medida, pero con más gravedad en LatinoAmérica y, por ejemplo, Chile -pionero y líder en renovables de la región- tampoco fue ajeno a este problema a pesar de que solo requería unir dos tramos de 600 Km “SIC-SING” en línea recta, un anhelo de veinte años.

 Características de la red de Transporte

El sistema Argentino de Interconexión (SADI) tiene una configuración compleja debido al extenso territorio, todos los climas y a una geografía con valles, montañas, desiertos, zonas de esteros, de yungas donde la traza de las líneas de alta tensión y la localización de las estaciones transformadoras y de maniobra son complicadas y en muchos casos de difícil acceso para mantener.

Otra característica es que los tiempos de adquisición de algunos equipos críticos como ser transformadores de potencia o reactores, tienen un plazo no menor a un año -y en algunos casos dos- desde su especificación y licitación hasta la recepción y puesta en servicio.

El importante aumento de la demanda y la no concreción de las ampliaciones propuestas en las Guías de Referencia, ha conducido gradualmente a un estado de saturación de prácticamente la totalidad de las líneas y los TPs, ocasionando múltiples dificultades para la realización del necesario mantenimiento, generando costos extra y deterioro en la confiabilidad de los equipos. En algunos casos se hace imposible afrontar un N-1 de la red sin Energía No Suministrada.

La Revisión Tarifaria Integral

En el caso del transporte en alta tensión, la primer Revisión Tarifaria se realizó en el año 1998, tanto para Transener S.A. que opera el sistema nacional en 500 kV, como para los sistemas regionales (mal llamadas “distribuidoras troncales” o distros) que operan y mantienen los sistemas con tensiones de 132 a 500 kV. Todas tuvieron su RT, menos TRANSBA S.A. dado que se creó en 1996.

La Revisión Tarifaria Integral de Transporte (RTI), es una revisión quinquenal extraordinaria que luego de un año de trabajo mancomunado entre las áreas de Finanzas, Legal y de Ingeniería del ENRE; y habiendo convocado a Audiencias Públicas, comenzó a regir a partir de Febrero del año 2017.

El Ente Nacional Regulador de la Electricidad es el responsable de definir la base tarifaria y fijar las metas de calidad del servicio, indicando un sendero para alcanzar la calidad deseada dentro de esos cinco años, revisando la pertinencia de las obras, reconociendo costos por las inversiones necesarias para alcanzarlo y sancionando su no cumplimiento.

Dichos planes de inversión tienen como objetivo de mínima restituir las condiciones de diseño original, pero además incorporar nuevas tecnologías que permitan incrementar sustancialmente la capacidad de transporte y elevar los niveles de seguridad, confiabilidad y calidad de suministro, sumado a medidas de seguridad pública y medio ambientales, seguridad patrimonial y perimetral. Es decir, actuar en forma activa, impulsando la eficiencia hasta tanto se liciten y construyan las necesarias obras de ampliación de transporte eléctrico.

 

Industria nacional

Por suerte, Argentina cuenta con fabricantes nacionales con experiencia y capacidad técnica para cubrir la demanda que se ha generado por efecto de los planes RenovAR y la RTI.

Los TPs, reactores y los transformadores de medida en alta tensión (T.T.M.M.), por ser trabajos artesanales (no robotizable), emplean mano de obra altamente calificada donde la innovación en el diseño y la pulcritud en la manufactura son esenciales para lograr menores pérdidas (principal enemigo de la eficiencia), mayor rendimiento y confiabilidad en los parámetros eléctricos.

También en el caso de líneas y, anticipándose a estas nuevas inversiones en infraestructura eléctrica, se han desarrollado y potenciado en varias provincias fabricantes de torres de hormigón pretensado vibrado de hasta 132 kV. Algunos recientemente, con modernas plantas equipadas con equipos de dosificación y de prueba de resistencia estructural de materiales de última generación, integrando al servicio también su transporte -que incluye la gestión de permisos ante vialidad- y por contar con equipo pesado, la instalación llave en mano de los trabajos, garantizando su calidad final.

Como lidiar con un paquidermo

La industria de la Energía Eléctrica requiere importantes inversiones iniciales y ofrece resultados recién a mediano y largo plazo. La mejor manera de encarar un trabajo de esta envergadura (el paquidermo heredado) es recorriendo y revisando en detalle las líneas de alta tensión y las estaciones transformadoras una por una, comenzando por las que tienen fallas más recurrentes. Eliminando infraestructura rudimentaria: conexiones en T, instalaciones deficientes y temporarias que quedan permanentes. Pero por los tiempos antes comentados, recién se empezarán a ver resultados palpables a partir del 2019/20.

El impacto de las obras y la aplicación de programas de mantenimiento preventivo y predictivo irán corrigiendo y generando una sustancial mejora medible en los índices de calidad de servicio y confiabilidad del sistema de transporte eléctrico.

La eficiencia debe ser tenida en cuenta desde el inicio o durante el recambio.

La regularización de la franja de servidumbre y limpieza de electroductos; la adaptación de estructuras y líneas diseñadas para zonas rurales porque hoy están pobladas; la sustitución de cables por otros de mayor sección y mejor tecnología; la eliminación de los sistemas de aire comprimido y de aceite -costosos de mantener- por dispositivos más eficientes y seguros; el recambio de antiguos, obsoletos y/o desgastados equipos de control, maniobra y protección por modernos dispositivos más flexibles que junto a nuevos sistemas de comunicaciones -en especial por fibra óptica- permitan crear más centros de control zonales alternativos capaces de operar en forma remota ante contingencias; agregando depósitos menores en lugares lejanos, con partes críticas, incluidas torres de emergencia, ET móvil, herramental e instrumental mínimo indispensable; y todo esto, sumado a la capacitación y especialización del personal, serán los mayores contribuyentes a la mejora en la performance y confiabilidad del servicio eléctrico.

Conclusión …

Es un largo y arduo camino el que se ha iniciado con los planes de la RTI del 2017.

Mediante un silencioso pero efectivo trabajo in situ del Ente Nacional Regulador de la Electricidad, y a través de permanentes relevamientos, inspecciones y auditorías tanto a LLAATT como a EETT a lo largo y ancho del país, se permitirá asegurar el servicio de calidad comprometido por las concesionarias del servicio de transporte eléctrico en la RTI que nuestras exigentes normas imponen.

No sólo se manifestará en adecuación del equipamiento eléctrico, condiciones de seguridad en la vía pública y de cuidado del medio ambiente; sino también en la aplicación de nuestras recomendaciones para ajustar los procesos de gestión activos y de logística que se traducirán en mejoras concretas en eficacia y eficiencia.

El Futuro …

La continuidad de los planes de inversión a largo plazo es crucial. El ENRE ya está trabajando en la RTI para las Transportistas Independientes. Idealmente, convendría también empezar a trabajar el año que viene en la preparación de la próxima RTI (2022~2026) con el tiempo necesario que nos permita analizar los activos e infraestructura con mayor profundidad de detalle, e incorporar estrategias y normativa para adecuarla a los nuevos retos de transportar grandes cantidades de energías renovables -que no habían sido consideradas oportunamente-.

Es nuestro deseo y desafío el de llevar la red de transporte eléctrico de alta tensión a un nivel de calidad digno de los países más avanzados en esta materia.