De acuerdo con Mesa, la decisión se toma porque recibieron comentarios por parte de diferentes agentes involucrados como lo son los compradores, vendedores y financiadores. Las observaciones, según el viceministro, están relacionadas con el plazo, la moneda, tipo de producto y obligaciones en el contrato, según informa el diario La República.

“Lo importante es que se celebrará en el primer trimestre de 2019, pero esto no afectará la entrada en operación de los proyectos que se presenten a la subasta. En esta primera subasta de largo plazo, los proyectos entrarán en operación en diciembre de 2021 y esa fecha no se modifica”, explicó Mesa.

Este tipo de subasta permitirá mayor incorporación de energías renovables al sistema energético nacional, porque ofrecerá contratos (PPA) por 10 años. La meta del actual Gobierno es incrementar la capacidad instalada de energías renovables no convencionales de 50 MW en la actualidad a 1.500 MW en cuatro años.

De acuerdo con Ricardo Ramírez, director de la Upme, los ajustes a los actos administrativos requerirán una consulta adicional y más tiempo. “Hasta que no salgan esos actos administrativos, los pliegos no se pueden terminar de elaborar. Esto va a tomar un par de meses. Luego se hará la subasta como se tiene previsto”, señaló Ramírez. De acuerdo con el dirigente, este aplazamiento busca el éxito de la subasta, ya que es necesario tener un instrumento que permita la penetración de energías renovables no convencionales con el objetivo de diversificar el mix energético del país.

Germán Corredor, director de Ser Colombia, la asociación de energías renovables de Colombia, fue uno de los que realizó comentarios y apreciaciones a la subasta. Según Corredor, se debe pensar en aumentar el plazo de los contratos de 10 años a por lo menos 15 años.