Colombia cuenta con un potencial excepcional para el desarrollo de energías renovables, no sólo por sus recursos naturales sino por su mercado. Según señaló el año pasado el World Economic Forum, la plaza ocupa la posición número 8 entre las más atractivas, tan solo un puesto por detrás de España.

De acuerdo al último Informe Mensual de Variables de Generación y del Mercado Eléctrico Colombiano –VER EN LÍNEA-, publicado en el mes de marzo pasado, la capacidad del parque eléctrico colombiano es de 16,853 MW.

De esta proporción, la mayor participación las tienen las centrales hidroeléctricas, representando el 69.77%, es decir, 11,758.8 MW. En segundo lugar, se ubican las centrales térmicas (gas, carbón y ACPM), las cuales alcanzan de manera agregada el 25.57%.

Pero las energías renovables no convencionales aún tienen un papel marginal: 9,8 MW de energía solar fotovoltaica, 18,4 MW de energía eólica, 4 MW de biogás y 130,7 MW de biomasa.

No obstante, el sábado pasado, el flamante Presidente de Colombia, Iván Duque Márquez, proyectó: “yo quiero que en el próximo año dupliquemos la capacidad instalada de energías renovables en el país, y que con el apoyo de Ecopetrol mejoremos nuestra matriz energética”.

El mandatario, junto a la ministra de Minas y Energía, María Fernanda Suárez, ratificó que en enero próximo Colombia lanzará su primera subasta de energías renovables, la cual tendrá como meta unos 1.500 MW a instalarse en los próximos cuatro años.

Así, el gobierno radical Centro Democrático apuntará a seleccionar proyectos solares, eólicos y de biomasa con una capacidad mínima de 10 MW con contratos de abastecimiento de energía (PPA, por sus siglas en inglés) a 10 años.

De acuerdo a la planificación oficial, los proyectos ganadores deberán comenzar a entregar energía a partir de diciembre de 2022, mientras que la producción total de energía asignada debería ascender a aproximadamente 3.443 GW/año.