Los cortes de luz en los períodos estivales se han tornado un clásico de los últimos años. Generalmente se debieron a la falta de inversión en el tendido eléctrico urbano y, particularmente durante este verano, se hizo notar una faltante en la oferta de generación eléctrica. Alrededor de 2.000 MW se han tenido que importar desde países vecino.

Anticipándose este cuadro, el pasado 15 de diciembre, Juan José Aranguren, ministro de Energía y Minería de la Nación,  decretó la emergencia energética hasta el 31 de diciembre de 2017, plazo en el que el gobierno se compromete a mejorar la situación.

En diálogo con energiaestrategica.com, Claudio Bulacio, gerente de la Asociación de Distribuidores de Energía Eléctrica de la República Argentina (ADEERA), señala que desde la entidad se posicionaron a favor poco después de que se oficializó la medida y que, consecuentemente con la fecha prevista, se destinarán esfuerzos para mejorar la calidad del servicio en todo el país.

En esa línea, Bulacio declara que hay un claro esfuerzo por parte del Gobierno Nacional en “mejorar los ingresos de las distribuidoras para que puedan hacer las inversiones adecuadas”.

En cuanto al reciente aumento tarifario, el miembro de ADEERA aclara que la Resolución 6/2016, que dispuso modificar los Precios de Referencia de la Energía en el Mercado, evita destinar fondos nacionales a subsidios pero eso no significa mayores ingresos para las distribuidoras, es decir, para el tramo que corresponde al Valor Agregado de la Distribución (VAD) destinado a la operación y mantenimiento, inversiones, remuneración de capital, entre otras gestiones de las empresas.

No obstante, adelanta que están trabajando en nuevos esquemas para mejorar los ingresos de las distribuidoras, y hasta se habla de un posible sistema de créditos para costear inversiones.

En cuanto a la pregunta: ¿habrá apagones durante el próximo verano de 2017? Lo cierto es que los tiempos para que las distribuidoras adquieran recursos suficientes para realizar obras y los plazos de las mismas dejan entrever la posibilidad. “La calidad del servicio irá mejorando paulatinamente, aunque no pueden descartarse afectaciones ante situaciones climáticas extremas”, sostiene Bulacio.