Con las nuevas instalaciones, la capacidad instalada de energía solar de China, el mayor emisor de dióxido de carbono del mundo, alcanzó 23 gigavatios, casi siete veces la de Australia, cuyo gobierno describe como el mayor recipiente de radiación del mundo por metro cuadrado.

La carrera china para agregar energía renovable se produce en un momento en que los elaboradores de política del país están impulsando las medidas para luchar contra el creciente problema de la contaminación del aire.

Las fábricas de energía fotovoltaica a gran escala representaron 2,3 gigavatios de la nueva capacidad instalada en la primera mitad de este año, mientras que los proyectos distribuidos contribuyeron con el resto, de acuerdo con la ANE.

La región autónoma uygur de Xinjiang, en el noroeste de China, se situó a la cabeza con una capacidad instalada de generación de 900 megavatios en los primeros seis meses, seguida por la región autónoma de Mongolia Interior y las provincias de Qinghai y Shanxi, según la misma fuente.

La agencia china planea instalar este año 13 gigavatios de capacidad de generación de energía solar a través del apoyo al desarrollo de la generación de energía solar distribuida, apuntó Wu Xinxiong, director de la ANE.

La generación distribuida se refiere a la electricidad producida en o cerca de donde se utiliza. En el caso de la solar, los proyectos distribuidos incluyen típicamente paneles montados en techos o en el suelo cerca de instalaciones como estadios deportivos o edificios municipales.