«Energía solar» es la palabra favorita de los ambientalistas cuando de energías renovables se trata: es abundante (especialmente en Chile), limpia y sustentable. Y hablando de oportunidades, Chile es un lugar privilegiado para instalarla, gracias a su abundante exposición solar.

De hecho, expertos dicen que si se cubriera solamente el 0,5% de la superficie del desierto de Atacama con paneles fotovoltaicos, se podría reemplazar toda la generación eléctrica del país.

Sin embargo, hay un problema fundamental con esta tecnología: el mayor consumo eléctrico comienza al ocultarse el sol, justo cuando los paneles solares dejan de funcionar. Y almacenar esa energía en baterías es caro, poco eficiente y poco sustentable.

Es el problema que decidieron solucionar dos chilenos, que desde Stanford, idearon un proyecto que podría convertirnos en una fábrica de energía para el mundo. Se trata de Espejo de Tarapacá.

Sol + agua: el futuro de lo renovable

Según cuentan en revista Capital, Juan Andrés Camus y Francisco Torrealba estuvieron 6 meses estudiando una solución y luego de hablar con profesores norteamericanos y expertos de Silicon Valley, llegaron a la respuesta. La mejor manera de almacenar la energía para el momento de mayor demanda, era combinando dos modos de generar energía: hidráulica de bombeo y solar.

Funcionaría así: En el día, la central utiliza la energía solar para sacar agua de mar y almacenarla en reservorios en altura. Por la noche, la central revierte el flujo y genera electricidad con el movimiento del agua almacenada al caer, la que se inyecta al Sistema Interconectado del Norte Grande (SING).

Este es el proyecto es desarrollado por Valhalla Energía y podría revolucionar el aprovechamiento de la energía solar.
Junto al Departamento de Meteorología de Stanford buscaron un lugar con las características geográficas necesarias para desarrollarlo y lograr abaratar costos, que hasta el momento estaban estimados en 1.000 millones de dólares. Así fue como encontraron su tierra prometida.

Caleta San Marcos aparece en el mapa

De los 7 mil kilómetros de la costa del Pacífico, la caleta San Marcos, ubicada 100 km al sur de Iquique, resultó ser el escenario perfecto para instalar una central combinada. Un pequeño pueblo de pescadores con 25 embarcaciones que extraen locos, erizos, jaibas, lapas, piures y peces.

¿Por qué tan idónea? Primero, se encuentra dentro del desierto de Atacama, objetivo principal por ser el lugar con mayor radiación solar del mundo. Pero además tiene un farellón de gran altura, cercano al mar y con cavidades naturales en su parte superior para almacenar agua sin tener que construir represas. Es la infraestructura que se necesita para que funcione el sistema, que viene incluida en la geografía, lo que significa menos costos y menos impacto ambiental.

La inversión total para la central será de 380 millones de dólares. El proyecto cuenta con el apoyo de la Fundación Chile, Start-Up Chile de Corfo y con el respaldo económico de un grupo de inversionistas, reconocidos en sus áreas. Y ¿cómo será la central en detalle?

Una red de túneles conectarán el océano con los reservorios naturales en la altura del farellón. Durante el día la energía solar permitirá bombear el agua para almacenarla y cuando el sol ya no esté y se necesite electricidad, la central hará caer el agua desde las alturas, produciendo electricidad al pasar por las turbinas, tal como cualquier central hidroeléctrica.

¿Y los habitantes de la caleta?

Para sorpresa de los vecinos de San Marcos, parte del equipo de Valhalla Energía se fue a vivir allá. La idea es compartir con ellos, conocer a la comunidad, informarse e informar y hacerlos parte de la iniciativa.

Porque no se trata de «pasar una aplanadora» e ignorar las necesidades de los lugareños, como ha pasado en algunos casos. Mucho hemos aprendido ya de las malas experiencias. Por eso el Espejo de Tarapacá se está proyectando en conjunto con ellos.

En general, existe un gran vacío entre las comunidades y los proyectos. Si un proyecto va a tener vida durante unos 100 años, es importante que tenga una buena y justa relación con la comunidad. Por eso, optamos por un diálogo muy transparente desde el día cero. Primero con los dirigentes, y luego de forma más masiva”, explica Camus en la revista Capital.

Por eso contrataron a Casa de la Paz y a ConsensusBuilding Institute, quienes los asesoran en el proceso.

Es más lento y más difícil, sí… pero mucho más fructífero. El temor principal de los vecinos hasta ahora es que el agua se devuelva con mayor temperatura al mar, afectando la vida de fauna y algas de ese sector.

Las empresas Poch Ambiental, Eridanus y Stepswater estimaron los posibles daños, concluyendo que el proyecto no genera impactos significativos, porque el máximo diferencial de temperatura sería de menos de 4°C en el punto de descarga.

Pero aún así esto no convence a todos. Juan Zambra, pescador de la zona, comentó que «cuando este proyecto se ponga en nuestra bahía, la temperatura del agua, que actualmente es de 14° a 15°, va a subir al menos 3° más. Y eso, inevitablemente va a matar el plancton, el fitoplacton, las algas marinas y va a afectar la producción de nuestros mariscos y peces«. Un punto que falta resolver.

Aún así, se está avanzando en el trabajo en conjunto con la comunidad: el sindicato de pescadores, la junta de vecinos, el comité de vivienda y el club deportivo. Valhalla Energía está considerando las solicitudes de las personas para su proyecto. Por ejemplo, la instalación de una membrana que aísla el agua que se recoja del mar del suelo para que ésta no se contamine y vuelva al mar en mejores condiciones.

Esto implicará un aumento del 10% en el costo total del proyecto: “La central pudo haber sido más barata, pero tomamos decisiones de este tipo para tener una buena convivencia con nuestros vecinos”, explica Torrealba.

La oportunidad es inmensa, pues si bien Chile es pobre en energías del pasado, es infinitamente rico en energías del futuro, explican los líderes del proyecto. Además, la gran baja en el costo de las plantas solares ha hecho por fin a la energía solar una alternativa competitiva con respecto a las demás.

En este proyecto en particular, el valor de la energía será inferior a 110 dólares MW/hora, más costoso que las termoeléctricas a carbón, pero más barato que la generación con gas natural. Es una apuesta conveniente a futuro.

De lograrse los acuerdos, en cuatro años más, la central estaría instalada, produciendo 300 MW de energía. Así el Espejo de Tarapacá se convertiría en el primer sistema a gran escala en el mundo capaz de producir energía solar 24 horas al día, los 7 días de la semana.