¿Qué expectativas genera en H2 Chile lo anunciado por el ministro de Energía sobre la posibilidad de que el hidrógeno verde sea tan importante para la economía nacional al año 2050 como lo es hoy la minería?

El Ministro de Energía de Chile, Juan Carlos Jobet, ha sido muy entusiasta pero cauto en sus anuncios, ya que el potencial que tiene Chile en energías renovables, traducido a exportaciones de Hidrógeno Verde, podría ser económicamente diez veces más importante que el mayor rubro industrial actual del país, que es la minería y que aporta con aproximadamente el 10% del PIB.

Si se crea adicionalmente una nueva industria química sustentable (Power to X) que le dé valor agregado a esa energía renovable exportable, por ejemplo, con la producción de amoníaco verde, fertilizantes verdes, metanol verde o combustibles sintéticos verdes, la relevancia de este nuevo sector económico es aún mayor.

¿Están en conversaciones con el Gobierno para contribuir a ese objetivo?

Tenemos excelentes relaciones con el Ministerio de Energía y hemos podido conversar directamente con el ministro Juan Carlos Jobet y todos los especialistas de ese Ministerio que han participado activamente en construir la Estrategia Nacional de Hidrógeno en Chile.

Actualmente estamos participando en las Mesas Técnicas de Trabajo para aportar en temas como generación y exportación, regulación, tecnología, investigación y desarrollo, y también en y difusión.

Además, hay que mencionar que desde un principio trabajamos codo a codo con el Comité Solar e Innovación Tecnológica de la CORFO, el organismo estatal de fomento a la industria que es parte del Ministerio de Economía.

Es además muy destacable la invitación que hemos tenido recientemente en el Senado de Chile para exponer el tema Hidrógeno Verde en las sesiones de la Comisión de Minería y Energía, al igual que en la de Comisión de Desafíos del Futuro, Ciencia, Tecnología e Innovación, ya que es aquí donde se discutirán los proyectos de ley que requiere esta nueva economía.

Se sabe del déficit energético que podrían tener países muy industrializados pero con carencias físicas para producir la energía que necesitarán, como es el caso de Japón. ¿Cabe la posibilidad de que Chile exporte energía verde a través de hidrógeno para países con estas necesidades?

El potencial en energías renovables que tiene Chile es de aproximadamente unas 70 veces toda la potencia eléctrica instalada al día de hoy en el país, en todas sus formas de generación eléctrica.

Es decir, nos sobran muchos “Chiles” en energía renovables, por lo que nuestra orientación, después de generar una demanda interna y aportar a descarbonizar nuestra matriz energética, será usar el potencial restante en la exportación de energía verde en forma de Hidrógeno Verde, o de cualquier derivado energético que hagamos de él.

El último informe de McKinsey del mes pasado adjudica a Chile el menor costo (producción más transporte) del Hidrógeno Verde puesto en Japón generado con la electricidad fotovoltaica del desierto de Atacama, y el tener excelentes condiciones para abastecer a Europa con el potencial eólico desde la Patagonia por el Atlántico.

Por ello hay conversaciones a nivel gobierno y empresas con Japón, Corea del Sur, China y Singapur, así como con Alemania en este tema que será el futuro sustentable de Chile. Y tenemos que cooperar intensamente con los países que están en fase de convertirse en proveedores de clase mundial de Hidrógeno Verde como Australia, Canadá, Sudáfrica o Marruecos y los países del golfo pérsico.

Cabe mencionar una interesante frase que la semana pasada se acuñó en el Senado de Chile: “el hidrógeno verde no es sólo un negocio, sino que se trata de la exportación de bienestar para la humanidad”.

¿Qué aportes tendría que hacer el Gobierno ahora para que el objetivo propuesto al 2050 sea realmente alcanzable?

El Gobierno tiene un rol central al generar una Estrategia Nacional de Hidrógeno, que sea considerada como un asunto de Estado. Y esto es porque el tema es relevante para el desarrollo de Chile, pues traería avance a nuestro país, no solo económico, también social.

Ahí es importante mencionar que Chile firmó su compromiso de ser carbono neutral para el 2050 y, según la planificación actual, el Hidrógeno Verde aportaría con el 21% de la reducción de gases de efecto invernadero a las metas comprometidas.

Para romper el paradigma del huevo y la gallina, el problema de generar primero la oferta o generar la demanda en este ecosistema de la economía del hidrógeno, las empresas estatales como las refinerías de la ENAP o la cuprera CODELCO podrían incentivar la demanda para hacer más sustentables sus procesos productivos, y así generar una demanda nacional que debe ser cubierta por una oferta nacional y comenzar en corto plazo con establecer proyectos piloto.

Erwin Plett, Socio de Asociación Chilena de Hidrógeno (H2 Chile)

En ese sentido, ¿qué metas concretas debería establecer el Gobierno de acá a fines del 2021 para dar un buen panorama?

La Estrategia Nacional de Hidrógeno tiene como ingrediente primordial el generar una legislación que enmarque la cadena de valor completa del hidrógeno, que permita a corto plazo tener una reglamentación ágil y facilitadora para empezar con los primeros proyectos de Hidrógeno Verde.

Esto es necesario, ya que, aunque el hidrógeno se utilice en Chile desde hace muchas décadas y en grandes cantidades, por ejemplo, la ENAP genera para sus refinerías de petróleo unas 60 mil toneladas anuales de hidrógeno gris a partir de reformado de gas natural, sólo se autoabastece. Actualmente en Chile el hidrógeno, desde el punto de vista regulatorio, es considerado sólo como un insumo químico y no un energético.

El otro aporte fundamental, tanto del gobierno como de las empresas y de la sociedad civil es el de crear un clima de estabilidad para posibilitar las cuantiosas inversiones necesarias para este desarrollo.

La pieza clave en todo proyecto de energías renovable, que tienen costos de operación tendientes a cero, es tener el capital accesible, y eso hay que propiciarlo con confiabilidad y estabilidad como país, reduciendo los riesgos que se reflejan directamente en las tasas a las cuales se puede conseguir el capital.

Retomando lo del aporte que tendrían que hacer las empresas para este objetivo del 2050 en pleno desarrollo del hidrógeno verde, ¿cuáles cree que debieran ser?

El uso de energías renovables en forma de Hidrógeno Verde para todos los sectores no electrificables en cada uno de los rubros industriales, comerciales o residenciales o en el transporte nos acercará a las metas planteadas en la Contribución Nacional Determinada para cumplir el acuerdo de París.

Para la importantísima minería y siderurgia significa que permitirá generar “productos verdes sustentables” que aumentan su atractivo y precio en mercados internacionales.

La economía de Chile se basa en gran medida en la exportación, por lo que producir productos con baja huella de carbón, aumenta su atractivo en un mundo que cada día reflexiona más sobre la sustentabilidad de los productos que genera y los que consume.

La academia, los institutos de formación técnica, pero especialmente la industria es la que está llamada a capacitar y entrenar, a generar los recursos humanos especializados en esta tecnología, el así llamado capital humano que posibilitará el establecimiento de esta nueva industria.

El ministro Jobet mencionó que a fines del 2021 ya habría plantas solares y eólicas generando hidrógeno verde y que está en conversaciones con unas 20 empresas para desarrollarlo. ¿Las empresas nucleadas en H2 Chile fueron consultadas por este tema?

H2 Chile, como la Asociación Chilena de Hidrógeno, se creó en 2018 inicialmente como una asociación de profesionales y recién hace algunos meses se abrió la posibilidad de que empresas se asocien también.

Estamos muy orgullosos que en este corto tiempo tengamos incorporadas una docena de empresas, tanto grandes internacionales y nacionales de diferentes tamaños. Las empresas están participando representadas por cinco Directores en el nuevo Directorio de H2 Chile desde junio de este año.

Todas las empresas asociadas tienen interesantes planes de inversión para aportar a la nueva economía del hidrógeno que se está desarrollando en Chile.

El trabajo en la Asociación se focaliza en una cooperación abierta, ya que estamos trabajando en comités técnicos, de investigación y desarrollo, de reglamentación, y en difusión y comunicaciones. Todo este esfuerzo hay que hacerlo público ya que un factor importante es la sociedad civil en la que nos movemos y se requiere ayuda desde todos los sectores.