La iniciativa cuenta con una inversión de 900 millones dólares, un área total de 1.570 hectáreas y una capacidad instalada de hasta 600 MW de energía, para «una matriz energética más limpia y competitiva«, aseguró en un comunicado la compañía chilena Valhalla.

«Este proyecto está libre de emisiones CO2, lo que prueba que es posible cambiar la cara de la energía chilena, con el fin de avanzar hacia la independencia energética«, señaló el socio fundador de Valhalla, Juan Camus.

«Cielos de Tarapacá» se emplazará en medio del desierto de Atacama, uno de los lugares con mayor radiación solar del planeta, a 80 kilómetros al sureste de la ciudad de Iquique, en la región de Tarapacá.

Tras aprobar este miércoles el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del Ministerio de Medio Ambiente, este plan se suma a «Espejo de Tarapacá«, central hidráulica de bombeo de la misma empresa que cuenta con una capacidad instalada de 300 MW, cuya construcción comenzará este año para operar en 2020.

En la actualidad, el mercado de la energía es uno de los más activos del país austral, superando incluso al sector minero, lo que ha resultado atractivo para un sinfín de inversionistas extranjeros.

Hace algunos meses, la presidenta Michelle Bachelet se comprometió ante la Asamblea General de Naciones Unidas a reducir un 30 % las emisiones de dióxido de carbono (CO2) de Chile de aquí al 2030, de existir apoyo internacional para ello.

La propuesta es que al menos un 70 por ciento de la electricidad en 2050 proceda de fuentes renovables como la energía solar o la eólica, complementadas con nuevos desarrollos hidroeléctricos y la incorporación de biomasa, energía geotérmica y energía oceánica.

Según el Centro Nacional para la Innovación y Fomento de las Energías Renovables (Cifes), la energía renovable no convencional de Chile representa un 11,7 por ciento de los sistemas interconectados, motivo por el cual la nueva meta establecida por el Gobierno para 2050 representaría el aumento de un 58,3 por ciento.