Existen complicaciones en el cierre financiero para la central hidroeléctrica “Chihuido I”. Así lo indicó el secretario de Infraestructura y Política Hídrica de la Nación, Ing. Pablo José Bereciartua, en el marco de una jornada de “Aprovechamientos Multipropósito y Generación Hidroeléctrica”, llevada a cabo la semana pasada. 

Aquello alertó al sector. Previendo posibles cancelaciones o desvíos en el interés de la concreción de este proyecto, empresarios y académicos conversaron al respecto con Energía Estratégica. 

Entre ellos, el Ing. Civil Guillermo Víctor Malinow, miembro del Instituto de Energía de la Academia Nacional de Ingeniería y miembro honorario del Comité Argentino de Presas (CAP), acercó una principal consideración sobre la importancia de este proyecto además de la generación energética renovable.  

En un documento, titulado “Imperiosa necesidad de construir la presa de embalse ‘Chihuido I’ sobre el Río Neuquén, provincia de Neuquén”, el Ingeniero Malinow desarrolla lo que para muchos referentes del sector debe ser la verdadera razón y justificación que motive la construcción de esta presa: la prevención de desastres. (consultar informe)

Allí, señala que en el caso de una Crecida Máxima Provable (CMP) del río Neuquén, el funcionamiento de “Chihuido I” permitiría dominar un aumento extraordinario del caudal del agua, previendo un probable colapso aguas abajo de, por ejemplo, la presa de Portezuelo Grande.  

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Tanto Portezuelo Grande como consecuentemente el dique Compensador de El Chañar (que también se ubica en el río Neuquén) tendrían una probabilidad de falla estimada superior a 10-4, de acuerdo a la perspectiva del organismo regulador que cita el documento. Esto sería debido a la insuficiencia de capacidad hidrológica en el sistema, que se ve evidenciada en el modo de falla por sobrepaso.

En base a estudios hidrológicos recientes y otros análisis previos de riesgo de falla realizados sobre el río Neuquén, en una situación extrema podría presentarse allí un caudal de hasta 25.070 m3/s de CMP. En este escenario es donde el informe señala la mayor importancia que adquiere el proyecto. 

“Mientras Chihuido I no esté construido, los embates de este río impactarán en Portezuelo Grande y si se supera su capacidad hidráulica, el agua provocará el colapso de la presa por sobrepaso”, explicita Malinow en su documento.

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A esto agrega que no sólo un CMP podría generar la destrucción de instalaciones

estratégicas para el país que se encuentran en aquél lugar (gas, petróleo, electricidad, caminos, ferrocarriles, etc.), poner vidas en peligro y generar evacuaciones, también una fracción importante de la CMP podría generar un escenario de complicaciones.  

De allí existiría una urgencia por avanzar con este proyecto de presa de embalse, que podría contener aquel caudal máximo y equilibrarlo, al permitir dejar pasar hasta 11.500 m3/s, haciéndolo coincidir aguas abajo con la capacidad hidráulica máxima del dique Portezuelo Grande y evitando un colapso.