Francesco Starace, CEO mundial de Enel, el grupo italiano que controla Edesur, aterrizó en la Argentina por primera vez. La excusa fue la visita del primer ministro, Matteo Renzi, tras 18 años en los que la máxima autoridad de ese país no lo hacía, además del nuevo escenario que se abre tras el cambio de gobierno.

No se trata de un ejecutivo más dentro de la industria energética. Starace se sumó a Enel en 2000 y en noviembre de 2010 lideró la oferta pública de acciones abriendo el capital de la firma, en los mercados de Madrid y Milán. Su CV muestra pasos anteriores por General Electric, ABB y Alstom, además de escalas profesionales en Estados Unidos, Arabia Saudita, Egipto y Bulgaria. Su vida siempre fue itinerante. Hijo de un padre militar, ya a los 23 años había cambiado de casa 18 veces. Es ingeniero nuclear por la escuela Politécnica de Milán, está casado y tiene dos hijos.

Hincha de la Roma, apasionado por las poesías y el ciclismo, lidera Enel, que tiene más de 61,2 millones de clientes y que fue destacada por la revista Fortune como una de las cinco compañías más innovadoras en el mundo. En una entrevista exclusiva con LA NACION habló de todo: desde los cortes de luz hasta el futuro de la industria.

-¿Qué motivó su visita al país?

Hoy tenemos un nuevo interés por las oportunidades que se generan en la Argentina en el campo de la energía. Este país faltaba en el mapa energético de América latina desde hace años. Nuestra presencia aquí es histórica: estamos desde el inicio, pero la manera que fue tratado el sector durante los últimos cinco o diez años ha dejado al país fuera de una lógica normal.

-¿Cómo fue su diálogo con el presidente Macri?

-Tuve la posibilidad de hablar con él y me impresionó mucho la postura nueva de este gobierno, en todo, no sólo en lo energético. Como una retoma de posición muy fuerte, muy importante. Creo que la comunidad económica mundial esperaba esto por años. Todos estamos pensando cómo podemos ayudar a este gobierno a hacer una transición que tenga sentido, por el bien de la Argentina y el de la economía mundial.

-¿Van a invertir más en el país?

-Sí. Hoy tenemos la posición histórica de Enersis en cinco países (Chile, Perú, Colombia, la Argentina y Brasil) y también presencia en green power, que es la parte renovable, que está creciendo. Allí estamos en todos los países, con excepción de la Argentina hasta ahora.

-¿Allí irán los desembolsos?

-No tiene mucho sentido no hacerlo. Todos estos años, mirando a la Argentina, pensábamos «qué pena», porque tenemos recursos múltiples (solar, eólico, hídríco, biomasa), recursos importantes, en un país que necesita producción y tiene condiciones óptimas, pero un marco regulatorio que no entendíamos, un sistema que no da confianza. Este problema nos impidió en todo este tiempo hacer un desarrollo, que ahora espero se pueda hacer.

-¿Todavía falta el marco?

-Estamos en esto, tuve un pequeño encuentro con el ministro Juan José Aranguren y están trabajando, me parece bien, en licitaciones. Nosotros estamos muy interesados y claramente vamos a estar.

-De los países en los que operan, ¿tuvieron situaciones como las de la Argentina?

-De este tipo no. Todos los países atraviesan diferentes etapas. Ahora tenemos una etapa que parece bastante negativa en Brasil, pero no de esta naturaleza. Es una crisis económica política, pero no una crisis institucional, no una crisis de cambios brutales, como lo que pasó en la Argentina. Si algunas cosas básicas se arreglan, la fuerza de la Argentina va a ser muy fuerte.

-¿Qué impresión le dejó su paso por el país?

-Primero, la calidad de gente que este gobierno ha puesto… Son profesionales de nivel absoluto, es muy importante. Segundo, tienen ideas bastante claras de lo que tienen que hacer para atraer inversores, porque por un cambio de infraestructura para añadir capacidad de producción, de transmisión y de distribución, tienes que poner condiciones básicas para que los inversores pueden mirar y tener confianza de que el país va a respetar durante un tiempo bastante largo sus capitales. Y creo que están haciendo las cosas justas. No tiene que cambiar, tiene que retrasarse a un marco que la Argentina ya tenía.

-¿Qué cambios estratégicos implementó a nivel global?

-Nosotros dos años atrás hemos hecho un cambio de filosofía estratégica, mirando cuáles fueron los errores en el pasado, y fueron dos. Primero, invertir en capacidad de producción, sin contratos a largo plazo de venta de energía. El segundo invertir en proyectos muy grandes. La consecuencia es mucho más proyectos de tamaño pequeño o medio y el foco en las renovables.

-¿Un cambio en el foco?

-Fue desde 2014. A los inversores le gustó desde el principio, pero mis colegas de otras compañías miraban de reojo. Hay gobiernos que piensan como diez años atrás; hay estados que piensan en macroproyectos de toda la vida. Los estados pueden hacerlo, porque el plazo es diferente, y no tiene un corte ni que responder a los inversores. Pero para las compañías es diferente.

-Según The Guardian, ustedes eran vistos como los enemigos de Greenpeace y ahora lograron conciliarse. ¿Cómo?

-Sí, porque Greenpeace ha visto este cambio de estrategia. Fueron muy curiosos sobre las razones. Me llamaron para preguntarme. Hicimos un primer encuentro interesante con mucho miedo de instrumentalización, pero fue fantástico. Les expliqué y entendieron que era un cambio de estrategia. Teníamos acciones legales entre nosotros que hemos cortado.

-¿A cambio de qué?

-El compromiso fue descarbonizar y no tener emisiones de CO2 en 2050 y hemos dicho no vamos a hacer más plantas de carbón y vamos a cerrar cuando se cumpla el período de permisos ambientales. La vida media de esas plantas se cerrarán entre ahora y 2040 o 2045. En este tiempo tenemos que sustituir esta capacidad que se va cerrando con renovables, por eso Green Power está construyendo con un promedio de 1500 o 2000 megavatios de capacidad en todo el mundo, que van a reemplazar a las térmicas que vamos a cerrar.

-¿Será suficiente con las renovables?

-En estos cinco años, el Green Power duplicó todo: capacidad, producción, facturación, el volumen de los ingresos. Y produjo una lista de proyectos de desarrollo que hoy es la más larga y diversificada geográficamente en el mundo. Tenemos más de 20.000 megavatios de proyectos como opcional de inversión.

-¿Cuál de las regiones en las que opera tiene más potencial?

En este momento, América del Sur. Incluso América Central.

-¿Es demasiado tarde para apostar por renovables en el país?

-No. La Argentina tiene más suerte que todos, porque una planta construida hace 5 años costó un 20 o 30 por ciento más de lo que cuesta ahora.

-En los últimos años, la situación eléctrica fue complicada en el país. ¿Cambiará ahora?

-Espero que sí. No tiene sentido que el cliente pague la energía tan poco que el «fee de pago» sea equivalente a lo que estás pagando. El servicio es tan malo que se enfada cada vez. Tenemos que romper este círculo vicioso. Nuestro compromiso está en entender cómo aumentar la productividad en un sistema que se acostumbró a ser improductivo. Va a ser difícil, pero estamos en esto.

Fuente: La Nación.