“La cuestión del hidrógeno debe verse desde un punto de vista sistémico y no es posible que sólo se analice una parte de la cadena, sino que se necesita analizar toda la cadena de valor del hidrógeno”, así la exposición de Marco Jano Ito, líder de proyecto en el Centro Mario Molina, durante un webinar.

El especialista hizo hincapié en el progreso del mencionado vector energético en México, país donde en varias oportunidades se ha mencionado el potencial para su desarrollo y producción, ya sea a partir de gas natural como así también de fuentes renovables. 

Incluso señaló el hecho que desde el Centro Mario Molina se encuentran trabajando en un proyecto “que cuenta con el apoyo del gobierno británico”, el cual plantea evaluar el potencial de mitigación y costos del hidrógeno en el país. “También estamos trabajando en diseñar rutas críticas para implementar proyectos pilotos”, agregó.

“En los próximos años, por ejemplo a 2030, esperamos ver una mayor cantidad de proyectos piloto, porque en muchos casos las tecnologías en la generación eléctrica ya están desarrolladas”, apuntó. 

Al respecto explicó que “hasta ahora se han identificado diferentes sectores en los que se puede utilizar este compuesto”. Y puso en ejemplo tres casos puntuales: 

“Para la producción de amoníaco estimamos una demanda aproximada de 77.500 toneladas anuales de hidrógeno. Ya en el caso de la refinación sería de 180.000 toneladas anuales de H2; mientras que en la siderurgia, hemos estimado que la demanda es de 175.000 t por año”. 

También sostuvo que “existen otros potenciales, como por ejemplo el almacenamiento, en domos salinos o en yacimientos agotados de petróleo y gas, y en México contamos con esta infraestructura, que es una alternativa”. 

“Además, hay oportunidades en otros sectores, como en el minero donde la energía eólica o solar pueden utilizarse para la generación de hidrógeno y sustituir el uso de combustibles fósiles en vehículos que se usan en minas”, continuó.  

Sin embargo, resaltó la necesidad de establecer una ruta clara y con objetivos para el desarrollo y adopción del hidrógeno, aunque aclaró que no sólo a un sector en particular, sino a todos aquellos que puedan utilizarlo, además de “apoyar la creación de demanda a partir de políticas que le den valor económico a este vector energético”. 

“También es necesario reducir los riesgos a la inversión. Es importante que el gobierno apoye a la iniciativa privada para que se genere una mayor inversión, considerando la complejidad de la cadena de suministro del hidrógeno”. 

Y opinó que un punto “destacable” es el apoyo a la investigación y desarrollo de proyectos demostrativos: “Los gobiernos juegan un papel fundamental para el establecimiento de una agenda de investigación clara”. 

“Por lo que es clave revisar la regulación, eliminar la regulación innecesaria, establecer estándares comunes que aseguren el buen funcionamiento de la cadena de suministro”, manifestó.