Desde la Asociación de Industriales de la Madera y Afines de Santo Tomé (Aimast) realizaron un pedido al Gobierno nacional de Mauricio Macri y provincial de Corrientes, a cargo de Gustavo Valdés, para que se revierta la caída del proyecto de la empresa Kuera Santo Tomé SA que buscaba la puesta en marcha de la planta de biomasa.

El asesor de la asociación, Alejandro Belsky, explicó a El Territorio la situación y la forma en que la Nación dio de baja la iniciativa, sin comunicar siquiera a la firma en cuestión, dejando incertidumbre respecto a lo que pasará con el proyecto y la financiación conseguida por la empresa, proveniente de un fondo estatal danés.

“Hay que tener en cuenta todo el movimiento económico que generaría esta planta, se trata de un impacto socioeconómico indudable, que implicaría nuevas fuentes laborales –se estima que 150 durante la construcción de la planta y 50 operarios durante la explotación–, además de otros puestos indirectos, como transporte, fletes”, señaló.
Y añadió que “para los aserraderos también es una gran iniciativa porque ayudaría a ubicar la biomasa. De un rollo, el 50% es biomasa (chip, aserrín, etcétera), por lo que poder comercializar a la planta le daría otro valor, y ni hablar de la parte ambiental, que no se debe perder de vista”.

La iniciativa

Belsky contó cómo se fue dando el proceso, desde el inicio del proyecto hasta que la empresa se enteró por los medios que se había caído el acuerdo.

“La empresa Kuera fue adjudicada en octubre de 2017 dentro del plan RenovAr 2.0 para la construcción de una planta de energía por biomasa en la ciudad de Santo Tomé, con una potencia de 12,9 megavatios”, dijo y ejemplificó que esa potencia es la que consume en la actualidad Santo Tomé.

De acuerdo a lo que relató el asesor de Aimast, luego de la adjudicación y de cumplimentarse los pasos siguientes, junto con las correspondientes garantías, el convenio con la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) debía suscribirse en septiembre de este año. Sin embargo, Kuera pidió una prórroga, puesto que consiguió financiamiento por parte del fondo danés, pero se le solicitaba un plazo mayor para estudiar la iniciativa.

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“Teniendo en cuenta el contexto nacional que se transitó en este 2018, a la empresa le costó encontrar financiamiento, pero finalmente pudo por parte de este fondo extranjero. Lo único que se pedía era un tiempo más y por eso se hizo el pedido, pero desde el Gobierno nacional nunca respondieron a ese pedido, que incuso se sabe que ya había sido otorgado a otros proyectos, es decir, no era algo que se podría llegar a dar por primera vez”, remarcó Belsky.

Al no contestarse el pedido, Kuera entendió que se convalidaba la prórroga. Pero, días después, se enteran por medios nacionales que se había caído el proyecto.

El pedido de los aserraderos

“Como no se firmó a tiempo la empresa perdía la oportunidad y se comenzaban a ejecutar las garantías, que por cada megavatio de energía, Kuera debió ofrecer una caución económica ante eventual incumplimiento”, detalló el asesor.

“Y además – especificó – no se debe dejar de lado la importancia que tiene que esta planta se ejecute, con lo que conlleva en empleo y economía para la ciudad”.

“El pedido es que se revea la decisión de suspender la firma del contrato entre Kuera y Cammesa por vencimiento del plazo y se dé lugar a la prórroga”, puntualizó.

Es que cada uno de los aserraderos locales tiene firmado un convenio de provisión de biomasa, en dólares, por quince años, con la empresa Kuera.

“De cada rollo que ingresa al aserradero, sólo se transforma en tabla un poco más del 50%, el resto es subproducto. Hoy ese subproducto casi no tiene mercado, de modo tal que si se consigue su comercialización, esto impacta directamente en la ecuación final del aserradero, vale decir, puede mejorar el precio final de su producto”, manifestó.

Fuente: El Territorio